Es necesario reinventar la farmacia

Es un secreto a voces que las medidas adoptadas por los dos últimos Gobiernos (PSOE y PP) en relación con las farmacias han determinado una bajada importante en su rentabilidad. Los porcentajes de bajada en el último año, según diversas fuentes, rondan una media de un 25% y, mientras tanto, la farmacia sigue teniendo el mismo personal y las mismas obligaciones de pago. Esto hace que haya un pesimismo importante en el sector, que se acrecienta con las noticias desoladoras de la falta de liquidez de las administraciones para pagar la facturación de recetas.
Ante los importantes cambios que se están afrontando en la farmacia, los titulares han de despertarse y, como yo digo, reinventar la farmacia. No en vano, siguiendo al coacher @carlos_andreu “si sigues haciendo lo mismo todo seguirá como hasta ahora” Por ello no queda más remedio que ponerse nuevas gafas, recargarse de optimismo y empezar a construir la nueva era de la farmacia creando o rediseñando una nueva botica que no debe perder la referencia de su carácter sanitario.

Desde el punto de vista legal, ¿qué puede hacer la farmacia?
Antes de nada debemos recordar que el art. 84 Ley de Garantías y Uso Racional del Medicamento no limita la actuación de la farmacia a la mera dispensación de medicamentos, sino que abre el abanico de actuación mucho más: “1. En las oficinas de farmacia, los farmacéuticos, como responsables de la dispensación de medicamentos a los ciudadanos, velarán por el cumplimiento de las pautas establecidas por el médico responsable del paciente en la prescripción, y cooperarán con él en el seguimiento del tratamiento a través de los procedimientos de atención farmacéutica, contribuyendo a asegurar su eficacia y seguridad. Asimismo participarán en la realización del conjunto de actividades destinadas a la utilización racional de los medicamentos, en particular a través de la dispensación informada al paciente”.

Entonces, qué puede hacerse en la farmacia además de dispensar medicamentos y colaborar con la administración.

• Posiblemente, territorios casi perdidos como la alimentación infantil (leches maternales, potitos, etc) y otros alimentos serán difícilmente recuperables, pero no es imposible. Aquí las farmacias deberán implementar medidas para conseguir comprar a un precio competitivo. Lo mismo se aplica a la parafarmacia. Creo que si la diferencia de precio no es excesiva con la gran superficie, al final se compra en la farmacia porque, queramos o no, da mayores garantías de salud y está en el barrio.

• Hay fortalezas que tiene la farmacia española que tiene que comenzar a explotar económicamente. Siempre se ha tenido y se sigue teniendo confianza plena en el farmacéutico. El cliente le pregunta incluso sobre lo que ya ha prescrito el médico. Pues bien, el farmacéutico no puede asumir la función de prescripción del médico, pero sí puede ayudar al cliente en su relación con el médico y en el seguimiento de su tratamiento y sintomatología. Es decir, la atención farmacéutica es un servicio, que si bien hasta ahora se ha hecho para fidelizar, debe realizarse como una prestación de servicios sanitarios retribuidos, asumiéndose responsabilidades como establecimiento sanitario y, todo ello, en el marco de protocolos de actuación. En este sentido deberá haber unos honorarios establecidos y fijados. La ley no dice que estos servicios tengan que ser gratis y lo mismo que el dentista cobra, no se entiende por qué el farmacéutico que realiza una labor de asesoría y asistencia profesional, no puede cobrar, cuando sus funciones van más allá de la mera dispensación.

• Enlazando con el punto anterior, la farmacia debería tener una carta de servicios, es decir, poner por escrito los servicios que da y sus condiciones. Desde hace pocos años empiezan a pasar nutricionistas por la farmacia: eso es un servicio. Pero hay otros más, de los que también se puede sacar rentabilidad: no podemos olvidar la dermatología y la estética, la higiene, fitoterapia, homeopatía, la ortopedia, entre otras. Debe quedar claro cómo se ofrecen estos servicios y, el farmacéutico debe tener estudiado cómo conseguir rentabilidad.

• La dosificación individualizada, que traté en un post anterior, es un servicio que deberá ser retribuido y que es de indudable ayuda para el paciente mayor o polimedicado. Debería hacerse a demanda de cualquier paciente, no solo a través de residencias de ancianos. Pero los clientes deben saber que existe este servicio.

• También es importante la formación a través de conferencias, talleres, blogs, foros … en los que se puede contar con otras profesiones sanitarias (por razones de competencia profesional) e incluso laboratorios. Por ejemplo: hacer un taller para dejar de fumar, como mejorar la espalda o como optimizar los protectores solares, y todo ello en el marco de la atención del derecho a la salud.

• Por último, estamos en la era de la tecnología y ello también debe tenerse en cuenta en el negocio de la farmacia, Es importante tener presencia en Internet y aprovechar el posicionamiento para vender parafarmacia (ver un post anterior), volcar algunos de los servicios anteriores y dar consejo farmacéutico online.

Esta no es una lista cerrada, sino todo lo contrario, está abierta. La normativa sanitaria actual enlaza la farmacia con el medicamento y la salud, y en ese marco la farmacia se deberá reinventar, porque con la mera dispensación de recetas muchas farmacias son o podrán ser inviables económicamente. El farmacéutico es un profesional sanitario y él es el punto de inicio y apoyo para conseguir una nueva farmacia.

Autor: Isabel Marín Moral

Abogada especializada en Derecho Farmacéutico, protección de datos y nuevas tecnologías.

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