A vueltas con la nutrición en la Farmacia, el papel del farmacéutico y los test de diagnóstico genético.

Uno de los servicios profesionales que ofrece hoy en día la farmacia es el consejo en nutrición, siendo uno de los ejes sobre los que la nueva farmacia debe girar, pero sobre lo que todavía queda mucho que trabajar, tanto desde la botica como desde las instancias políticas.

Un análisis de la situación jurídica actual nos lleva a la Ley 17/2011, de Seguridad Alimentaria y Nutrición, que rompe una lanza a favor de la farmacia al considerarla cómplice necesaria, junto con el personal de atención primaria y las administraciones públicas, en la lucha contra la obesidad y los trastornos en la alimentación.

photo credit: Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires via photopin cc
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En este sentido valga recordar que esta ley implica de forma expresa a las oficinas de farmacia para informar sobre hábitos alimentarios y de actividad física, debiendo las autoridades sanitarias, dice la norma, “facilitar las condiciones y recursos necesarios, incluida la formación” y, además de ello, “las autoridades sanitarias deben facilitar los recursos necesarios para la detección precoz del sobrepeso, la obesidad y los trastornos de conducta alimentaria, y desarrollarán los programas necesarios para lograr su prevención”.

La teoría es muy bonita. Las farmacias asumen un nuevo rol, que no por ser nuevo deja de ser importante, interesante y apasionante. Sin embargo, falta el desarrollo de la norma, es decir, la formación que se debe de dar a las farmacias, pero también los recursos necesarios para poder llevar a efecto esta nueva función socio-sanitaria. En este punto, la situación de crisis económica no ayuda, pero no por ello debe olvidarse la letra de la ley y que es necesario perseguir que se cumpla. En definitiva, se precisa una mayor implicación de los ejecutivos (estatal y CCAA) para fortalecer a las farmacias, con formación y material, en su papel de pieza crucial para la prevención, formación e información a la población (no sólo de menores) en materia de nutrición, pero para ello es indispensable que se financien los aspectos antedichos.

A mayor abundamiento, también debe implicarse el Legislativo (y nuestros políticos) para que la labor del farmacéutico se adapte a los avances de nuestro tiempo y así se refleje en la ley. Pues bien, una vía nueva y necesaria para facilitar la actividad de asesor nutricional del farmacéutico en su botica es la posibilidad que se le debe brindar de vender y/o hacer los tests de diagnóstico genético en nutrición o alimentación, a través de kits. Sobre su existencia y el posible y valorado papel del farmacéutico ya se ha pronunciado el Correo Farmacéutico del 7 de mayo de 2012. Sin embargo, yendo más allá de una mera declaración de intenciones y de optimismo en el futuro, ha de recordarse que estas pruebas entrarían dentro de la categoría de Productos Sanitarios in Vitro (RD 1662/2000) y su venta en la farmacia precisaría de prescripción, por lo que la función del farmacéutico se minimiza al hacerla depender de un profesional médico, “coartando” su independencia profesional.

Pues bien, si se quiere potenciar al farmacéutico como un asesor nutricional, tal y como viene establecido en la Ley de Seguridad Alimentaria, considerándolo pieza clave para luchar contra la obesidad y los malos hábitos alimenticios, sería bueno que en la farmacia se pudieran hacer y/o dispensar estas pruebas de diagnóstico genético con iguales requisitos que la prueba de embarazo o test de autodiagnóstico de glucemia, es decir, sin la necesaria prescripción, pero para esto hay que cambiar la ley.

Autor: Isabel Marín Moral

Abogada especializada en Derecho Farmacéutico, protección de datos y nuevas tecnologías.

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