Cartera de servicios, farmacia comunitaria y subvenciones

Farmacia comunitaria

A mí siempre me ha parecido que el nombre de farmacia comunitaria da lugar a equívocos, posiblemente porque soy de Derecho y lo comunitario lo asocio a Europa. Supongo que esto le pasará a más gente que no es del gremio farmacéutico y no debe perderse de vista que interesa que la población sepa qué es la farmacia comunitaria, razón por la que pienso que, antes de seguir adelante, conviene aclarar el concepto.

Voy a tomar prestada una definición de SEFAC: “La farmacia comunitaria es la que tiene un servicio de vocación a la comunidad, es decir hacia su entorno social y hacia los pacientes que necesiten de los medicamentos con seguridad para tratar  sus enfermedades con seguridad, calidad y eficacia. El profesional que en ella ejerce es el farmacéutico comunitario”. En esta linea, el Consejo General encabeza un grupo de trabajo en el que recientemente se han definido protocolos de buenas prácticas para que avance la profesión según el plan de futuro de la farmacia comunitaria que se estableció en 2012.

El farmacéutico comunitario es pieza clave en el puzle de nuestra sanidad española y nuestra sociedad. Sobre eso no hay duda.

photo credit: andy.brandon50 via photopin cc
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Y, ¿cómo está la farmacia comunitaria?

Depende a quien preguntemos está bien, regular o mal. Yo no soy negativa así que me gusta decir que está progresando adecuadamente en el marco de realidad cambiante que le ha tocado vivir y prueba de ello es que cada vez más la farmacia española está girando hacia la cartera de servicios con la que precisamente se busca una mayor implicación del farmacéutico en su comunidad, ejerciendo como profesional sanitario.

Pero como ocurre con casi todo, la implicación es algo personal y aunque en términos generales se hable de progresión o avance al final lo importante es si el farmacéutico que uno conoce, al que va a recoger las recetas, sigue haciendo lo mismo que  en los años 80 o está en una dinámica de modernización. Así que por mucho que desde diferentes sectores se hable y se busque la cartera de servicios mientras no haya disposición personal de cada farmacéutico hacia ella no es posible hablar de cambio y, como casi todo, ese cambio implica trabajo y, a veces, pequeñas inversiones.

Más de uno me va a decir que hay problema de pagos, que no se gana para implementar servicios, que se necesitan subvenciones….

¿La implementación de la Cartera de Servicios depende de las subvenciones de la Administración?

Estamos viendo que la farmacia tiene que evolucionar (es un hecho) y también que tiene problemas de cobros de las recetas (otro hecho muy doloroso y preocupante). Ante la situación actual la pregunta que uno se hace es: ¿Si no se pagan las recetas, se van a pagar los servicios? ¿Se debe parar en la implementación de servicios hasta que la Administración pague?

Creo que además de definir qué es la farmacia comunitaria deberíamos decidir si la farmacia quiere ser independiente o depender del Estado (o de la Administración competente), dicho llanamente, debe decidir si quiere ser un negocio sanitario donde el farmacéutico puede decidir sobre su trabajo y los servicios que da a su comunidad o quiere ser un mero brazo “funcionarial” que responda a lo que le van dictando en cada momento.

Si se opta por lo primero os animo a que echéis un vistazo a los servicios que se ofrecen en países de nuestro entorno jurídico (sin subvención), si por el contrario se busca una farmacia de funcionarios que nadie se queje de que ni la farmacia ni los beneficios son los de antaño, porque los cambios en los últimos años han sido muchos.

Mi opinión de la cartera de servicios y la intervención del Estado/Administración

Yo creo que se debe apostar por una farmacia independiente, emprendedora donde la iniciativa y el trabajo de su titular establezca la diferencia respecto de otras y se pague por quien recibe el beneficio, que es el cliente/paciente.

Eso no impide que la farmacia española negocie con el Estado/Administración para que determinados servicios sean gratuitos o más baratos para el paciente y ahí creo que hay fórmulas como las desgravaciones fiscales en los IRPFs de los clientes o la devolución por el Estado/Administración de lo abonado al beneficiario en su cuenta bancaria, como se hace actualmente con el exceso del copago en algunas Comunidades Autónomas. Todo esto es lo que hay que pensar y trabajar desde la Administración.

Desde mi punto de vista, la gestión del servicio por la farmacia debe abonarse por el cliente en el momento en que se presta para que los proyectos que se inicien no se queden sólo en proyectos y la farmacia no tenga problemas de circulante, ya que no puede financiar todos los servicios además de las recetas. Sólo así la cartera de servicios será una realidad.

Yo apuesto por la farmacia comunitaria con una cartera de servicios eficiente y pagada por el usuario. Creo en la capacidad de la farmacia comunitaria y no le será difícil demostrar que el servicio es óptimo y necesario para que el cliente lo pague. La botica debe aprovecharse la confianza que el cliente todavía tiene en su farmacéutico como agente sanitario cercano.

Soy consciente de las grandes diferencias entre farmacias, especialmente las dificultades de la farmacia rural pero si no se hace algo, ¿la situación cambiará?

¿Tú qué opinas?

Autor: Isabel Marín Moral

Abogada especializada en Derecho Farmacéutico, protección de datos y nuevas tecnologías.

1 opinión en “Cartera de servicios, farmacia comunitaria y subvenciones”

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