¿Cuánto pagas de autónomos? ¿Puedes mejorar tu pensión de jubilación futura? Reglas de cotización a partir del 1 de enero de 2013

Uno de los cambios que nos ha traído el gran caudal normativo del BOE del 28 de diciembre ha sido la modificación de las reglas de cotización en el Régimen Especial de los Trabajadores por Cuenta Propia o Autónomos, cuestión que interesa de forma importante a los titulares de la farmacia y sus familiares que en ella trabajan, por cuanto de ella dependerán los futuros ingresos por jubilación.

A partir de 2013 se contemplan las siguientes reglas donde se hace especial hincapié en la edad:

• Se ha modificado la base máxima y mínima de cotización de modo que la base máxima será de 3.425,70 euros mensuales y la base mínima de 858,60 euros mensuales.

• Si el farmacéutico (o familiar que trabaja en la farmacia) tiene una edad inferior a 47 años a 1 de enero de 2013, la base de cotización será la elegida por ellos dentro de las bases máxima y mínima.

• Si por el contrario tiene una edad de 47 años y su base de cotización en el mes de diciembre de 2012 ha sido igual o superior a 1.870,50 euros mensuales, o aquellos que causan alta en este Régimen Especial con posterioridad a la citada fecha, también podrán elegir la base de cotización entre la máxima y la mínima.

• Los trabajadores autónomos que a 1 de enero de 2013 tengan 47 años de edad, si su base de cotización fuera inferior a 1.870,50 euros mensuales, no podrán elegir una base de cuantía superior a 1.888,80 euros mensuales, salvo que ejerciten su opción en tal sentido antes del 30 de junio de 2013, lo que producirá efectos a partir de 1 de julio del mismo año, o que se trate del cónyuge supérstite del titular del negocio que, como consecuencia del fallecimiento de éste, haya tenido que ponerse al frente del mismo y darse de alta en este Régimen Especial con 47 años de edad, en cuyo caso no existirá esta limitación.

• La base de cotización de los trabajadores autónomos que, a 1 de enero de 2013, tuvieran 48 o más años cumplidos, estará comprendida entre las cuantías de 925,80 y 1.888,80 euros mensuales, salvo que se trate del cónyuge supérstite del titular del negocio que, como consecuencia del fallecimiento de éste, haya tenido que ponerse al frente del mismo y darse de alta en este Régimen Especial con 45 o más años de edad, en cuyo caso, la elección de bases estará comprendida entre las cuantías de 858,60 y 1.888,80 euros mensuales.

A pesar de las reglas anteriores se establece un sistema diferente para el caso de los trabajadores autónomos que con anterioridad a los 50 años hubieran cotizado en cualquiera de los Regímenes del sistema de la Seguridad Social por espacio de cinco o más años (incluido por tanto el régimen por cuenta ajena o el agrario). En estos casos se contemplan siguientes reglas:

• Si la última base de cotización acreditada hubiera sido igual o inferior a 1.870,50 euros mensuales, habrán de cotizar por una base comprendida entre 858,60 euros mensuales y 1.888,80 euros mensuales.

• Si la última base de cotización acreditada hubiera sido superior a 1.870,50 euros mensuales, habrán de cotizar por una base comprendida entre 858,60 euros mensuales y el importe de aquélla, incrementado en un 1 por ciento, pudiendo optar, en caso de no alcanzarse, por una base de hasta 1.888,80 euros mensuales.

Estas son las reglas y ahora cada cual debe hacer sus cuentas, pero debe quedar claro que estas normas son las de hoy, que en los próximos años puede haber otras diferentes (con seguridad las habrá) y que nuestro actual sistema de pensiones puede ser modificado de forma importante.

¿Es posible que la farmacia sea una sociedad limitada unipersonal profesional (S.L.U.Profesional)?

Hace unos pocos días, el 13 de noviembre de 2012, se dictó una sentencia del Tribunal Supremo que inadmitía el recurso de casación presentado contra una sentencia, muy interesante, que resolvía sobre la imposibilidad de una farmacia de organizarse como sociedad limitada unipersonal profesional.

El origen del conflicto es una resolución del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Barcelona que acordó “denegar la inscripción en el Registro de dicho Colegio de la sociedad «Farmacia Viñamata, Sociedad Limitada Profesional Sociedad Unipersonal», que tiene por objeto la gestión de la oficina de farmacia ubicada en Granollers, calle Museu, nº 22, de conformidad con lo que se prevé en la Instrucción 1/2008, dictada por la Directora General de Recursos Sanitarios del Departamento de Salud de la Generalidad de Cataluña, de 6 de junio”.

Esa resolución colegial se impugnó ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que dictó sentencia el 27 de abril de 2.011, en la que se desestimaba el recurso contencioso presentado por la titular de la farmacia sin imposición de costas. Posteriormente, esa sentencia se recurre en casación ante el Tribunal Supremo.

¿Qué decía la sentencia del TSJ Cataluña?
El TS la resume de una manera muy clara en los siguientes puntos:

• “De acuerdo con las normas legales vigentes y aplicables a la naturaleza y condiciones de los titulares de oficinas de farmacia, en la normativa española constituye un requisito esencial ser una persona física y, además, licenciada en farmacia, a fin de poder ser titular dominical de un establecimiento farmacéutico ”

• “La regulación de las sociedades profesionales no ha modificado el sistema legal establecido” para la apertura y titularidad de las oficinas de farmacia (fundamentos de derecho sexto y noveno de la sentencia recurrida).

• “No existe ninguna vulneración del principio constitucional de libertad de empresa y del principio comunitario de libertad de establecimiento(fundamento séptimo), con cita y reproducción de las sentencias del Tribunal de Justicia (Gran Sala) de fecha 19 de mayo de 2.009 (dos) dictadas en los asuntos acumulados C-171/07 y C-172/07 (una) y C-531/06 (la otra).”

¿Qué pedía la farmacéutica ante el Tribunal Supremo?
Nueva sentencia declarando la procedencia de la inscripción de la entidad “Farmacia Viñamata S.L.U. Profesional” en el Registro de sociedades profesionales que debe llevar el Colegio de Farmacéuticos de Barcelona.

¿Qué alega la recurrente ante el Tribunal Supremo, en el recurso de casación?
La infracción de la normativa reguladora de las sociedades profesionales, del principio constitucional de libertad de empresa y del principio comunitario de libertad de establecimiento, así como la infracción de la jurisprudencia del Tribunal Supremo relativa a las oficinas de farmacia y su ejercicio económico bajo forma societaria.

¿Qué resolvió el Tribunal Supremo?
No entra en el fondo del asunto, de modo que en esta sentencia no se sabe qué opina el Tribunal Supremo de las sociedades unipersonales profesionales en la farmacia.

El Tribunal Supremo, sencillamente, se limitó a inadmitir el recurso porque la titular no introdujo argumentación nueva en el recurso, sino que se limitó a reiterar lo alegado ante el TSJ de Cataluña, materias sobre las que éste ya resolvió. La recurrente debió, por tanto, haber discutido los razonamientos de la sentencia, exponiendo los motivos que determinan la infracción de las normas en las que basaba su recurso, sin que lo hiciera, razón por la que, en aplicación de jurisprudencia, no se entra en el fondo y se inadmite el recurso.

¿Y, entonces, qué pasa?
Pues que la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que daba la razón al Colegio de Farmacéuticos al denegar la inscripción de la sociedad, ha devenido firme y, en consecuencia, el Colegio actuó ajustándose a Derecho.

Por tanto, la sociedad no puede inscribirse y sólo podrá ejercerse en la farmacia (venta de medicamentos y productos farmacéuticos) como persona física, no como SLU profesional.

¿Cómo consigo financiación para mi farmacia? El factoraje o factoring

Antes la farmacia era un negocio sin problemas financieros pero las circunstancias actuales (retrasos de pagos de la facturación de la Seguridad Social por las Administraciones, la bajada de márgenes, la disminución del precio de los medicamentos…) hacen que, en muchos casos, el farmacéutico necesite tener liquidez para seguir funcionando y así poder continuar prestando servicios. A la farmacia le falta eso que se llama circulante y para ello necesita financiación externa.

Hemos visto que en ocasiones las farmacias están solicitando cerrar más tiempo que lo que habitualmente se hace por vacaciones (sobre todo Comunidad Valenciana). En otros casos, el Colegio de Farmacéuticos, los bancos y la Administración negocian para asegurar el cobro de la facturación, como en Murcia donde son los propios farmacéuticos quienes avalan con sus propiedades al Ejecutivo para que los bancos le concedan un préstamo con el que pagarles mensualmente la facturación. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones es cada farmacia la que tiene que buscar su financiación. (Una aproximación al problema se puede leer en http://www.medicosypacientes.com/files/prensa/adjuntos/EcoSanidad_19jul_4_0.pdf)

Para ello existen diversas fórmulas bancarias tan conocidas como los préstamos personales, préstamos hipotecarios o las cuentas de crédito. El inconveniente en todos estos casos es que el farmacéutico generalmente tiene que poner su patrimonio como garantía o aval, lo que va íntimamente ligado al hecho de que la farmacia no es una sociedad mercantil al uso, sino una actividad profesional personal.

La necesidad es la madre del ingenio, dice el refrán y, por ello, están saliendo a la luz figuras antiguas con un disfraz de modernidad: es el caso del factoring o factoraje, que es un instrumento financiero por el que las farmacias reciben anticipadamente el importe de sus deudas a cobrar (la facturación de la Seguridad Social, sobretodo), mediante la cesión de sus créditos comerciales a una entidad bancaria, que pasa a ser la propietaria del crédito y la que asume el riesgo de cobro.

El factoring es, por tanto, un contrato entre el farmacéutico titular y una entidad bancaria especializada que en la mayoría de los casos funciona casi como el descuento de una letra bancaria, de modo que el banco abona el dinero de la facturación restando un interés o comisión. Según la noticia del periódico Expansión el pasado día 16 de agosto 2012 el interés que se está pagando ronda el 5% (http://www.expansion.com/2012/08/15/economia/1345020236.html?a=28e11bac4e58d35b285039b8b2f42b00&t=1345803578)

Las ventajas de este contrato son las siguientes:
• No existe una garantía personal o hipotecaria. Por tanto, el local, el piso o el plan de pensiones no se tocan. Hay una cesión de la deuda que es la facturación que cobrará el banco y que es la “garantía”. A cambio el farmacéutico paga una comisión o interés. El riesgo de cobro lo asume el banco.
• El farmacéutico se “despreocupa” de si se paga en una determinada fecha o si se abona el total o un porcentaje de lo adeudado. También se despreocupa (en teoría) del problema de liquidez de la Comunidad Autónoma.
• Hay una evidente mejora de la liquidez de la farmacia al efectuarse una entrada de dinero por la cesión de las deudas una vez efectuado el contrato de factoring y la farmacia puede continuar abierta y disponiendo de stock.

Los inconvenientes del contrato son los siguientes:
• Se trata de una medida para resolver las dificultades de tesorería a corto o medio plazo, no se puede plantear como algo indefinido. Esto significa que el farmacéutico no se puede despreocupar de cómo se está pagando la facturación o qué le pasa a su Comunidad Autónoma.
• Se pagan comisiones o intereses y, a diferencia de otros negocios, no se pueden ajustar los márgenes para incluir o repercutir en el precio de las medicinas las cantidades que se van a considerar comisión por la gestión de las deudas o celebración del contrato. Esto significa que lo que se paga de comisión va contra las ganancias o beneficios de la farmacia.
• Las condiciones no son iguales en todos los bancos, así que hay que preguntar hasta encontrar qué banco es el que esté dispuesto a firmar este contrato de factoring en buenas condiciones para el farmacéutico titular.

Conclusión: En términos generales es una buena solución para tener liquidez ante la falta de cobro de la facturación, pero no se puede perder de vista que es una solución cara, máxime si se tiene en cuenta que los márgenes de la farmacia son fijos y no se puede repercutir a la Administración el costo financiero.

Farmacia y venta por Internet

Cada vez son más las farmacias que tienen una página web a través de la cual venden parafarmacia, como un intento de diversificar e incrementar la cifra de facturación.

Antes de entrar a delimitar el régimen jurídico aplicable es relevante hacer hincapié en que está totalmente prohibido, por la Ley 29/2006, de Garantías y Uso Racional del Medicamento, la venta de medicamentos y productos sanitarios por Internet o a domicilio, siendo una conducta sancionada como falta muy grave con multas de hasta 1.000.000€. Por tanto, si la farmacia opta por tener una página web con una plataforma comercial, sólo y exclusivamente podrá vender productos que no tengan tal consideración.

Aclarado lo que se puede vender online, el farmacéutico ha de tener en cuenta, entre otras materias lo siguiente:

• Si la página web coincide con el nombre de la farmacia puede considerarse que es publicidad y, por tanto, la farmacia quedará sujeta a lo que esté establecido en esta materia en los Estatutos y Reglamentos de su Colegio Profesional.

• Cuando el farmacéutico vende por Internet y las ventas se hacen como farmacia y desde la farmacia, la actividad profesional queda sujeta al régimen disciplinario y sancionador del Colegio Profesional de la provincia donde esté instalada la farmacia física, sin perjuicio de que sea aplicación otra normativa por la especialidad de venta a distancia.

• El farmacéutico podrá tomar decisiones en relación a la fiscalidad, sabiendo que la farmacia, como establecimiento sanitario especialmente regulado, nunca puede revestir la forma de una sociedad limitada, una sociedad anónima, una sociedad profesional u otras figuras donde la propiedad total o parcial de la farmacia quede en manos no farmacéuticas y, por tanto, la responsabilidad no quede atribuida directamente al farmacéutico titular.

• La venta de parafarmacia por Internet no precisa de que haya una farmacia como garante, por lo tanto el negocio de venta de parafarmacia puede ser totalmente diferente a la farmacia y, en ese caso, sí puede revestir la forma de cualquier sociedad mercantil y pueden existir socios no farmacéuticos.

• Al tratase de un negocio online queda sujeto a la Ley 34/2002 de Servicios de la Sociedad de la Información y Comercio Electrónico. Por tanto, quedan definidas las obligaciones y responsabilidades del titular del negocio, pero también los requisitos que debe revestir la contratación online.

• En toda contratación a distancia a través de una web y en la que participan consumidores y usuarios, que raramente pueden intervenir en delimitar las condiciones de la transacción, debe aplicarse también la Ley de Ordenación del Comercio Minorista, la Ley de Condiciones Generales de Contratación y el RD 1906/1999 por el que se regula la contratación telefónica o electrónica con condiciones generales, en desarrollo del artículo 5.3 de la Ley 7/1998, de 13 de abril, de condiciones generales de la contratación.

• También se aplicará la Ley General de Defensa de los Consumidores y Usuarios, sobre todo si la venta se articula a través de una sociedad diferente de la farmacia. En caso contrario es muy relevante la normativa profesional y la participación de los Colegios Profesionales.

• Así mismo, no debe olvidarse que cuando se hace una venta por Internet el vendedor requiere muchos datos del comprador y que deben aplicarse, en consecuencia, las disposiciones establecidas por la Ley Orgánica de Protección de Datos (alta en la Agencia de Protección de Datos, documento de seguridad y protocolos de funcionamiento para asegurar, entre otros, los derechos ARCO)

Obligación de entregar ticket o recibo de venta en la farmacia

Cuando se habla de facturas en la oficina de farmacia ha de diferenciarse entre venta de medicamentos y productos sanitarios y, en su caso (no siempre) otros productos. En el primer caso el titular está sujeto al rendimiento de actividades económicas como profesional (no como sociedad) y además está está sujeto al régimen fiscal de recargo de equivalencia, razón por la que el farmacéutico no viene obligado a emitir factura (Real Decreto 1496/2003, de 28 de noviembre), pero sí ticket por aplicación de normativa sanitaria (Ley 29/2006, de 26 de julio, de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios), que prevé de forma expresa esta obligación.

Por otro lado, cuando en la farmacia hay una SL bajo la cual se factura la venta de parafarmacia y otros productos diferentes a los medicamentos y productos sanitarios se aplica el régimen general previsto en el Real Decreto 1496/2003, de 28 de noviembre, en el que se aprueba el Reglamento por el que se regulan las obligaciones de facturación, y se modifica el Reglamento del Impuesto sobre el Valor Añadido.

En cualquier caso, en la farmacia siempre ha de expedirse y entregarse ticket de venta, justificante o factura de todas las operaciones de venta, ya sea de productos o de servicios. Además el titular queda obligado a conservar copia o matriz de aquellos, que estarán a disposición de la Agencia Tributaria a efectos fiscales, en su caso.

El contenido del ticket y sus copias, sin perjuicio de los datos o requisitos que puedan resultar obligatorios a otros efectos y de la posibilidad de incluir cualesquiera otras menciones, incluirá los siguientes datos o requisitos:
• Número y, en su caso, serie. La numeración de los tiques dentro de cada serie será correlativa.
• Número de identificación fiscal, así como el nombre y apellidos, razón o denominación social completa del obligado a su expedición.
• Tipo impositivo aplicado o la expresión IVA incluido.
• Contraprestación total.

Así mismo, la Ley 29/2006, de 26 de julio, de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios, en su art. 15.4, añade requisitos obligatorios a los ya expuestos para los supuestos de venta de medicamentos, de forma que en el ticket debe constar el nombre del medicamento, su precio de venta al público y la aportación del paciente. En el caso de los medicamentos que no se financien con fondos públicos habrá de reflejarse el descuento que, en su caso, se hubiese realizado. Actualmente, además, las Comunidades Autónomas están exigiendo que conste también el CIP a fin de que los ciudadanos puedan realizar reclamaciones a la Administración por disconformidad con las cantidades devueltas o reembolso (efectos del copago en jubilados y recetas rojas en general derivados del RD 16/2012)

Así mismo, debe recordarse que las facturas o tickets o justificantes deben ser expedidos en el momento de realizarse la operación de venta en la farmacia, salvo que el destinatario sea un empresario o profesional que actúe como tal, (como en el caso de las residencias de ancianos) en cuyo caso deberán expedirse dentro del plazo de un mes contado a partir del citado momento.

Finalmente, aunque no sea lo habitual, debe recordarse que los importes que figuran en las facturas o documentos sustitutivos podrán expresarse en cualquier moneda, pero se establece una condición necesaria: que el importe del impuesto que, en su caso, se repercuta se exprese en euros. De igual manera las facturas o documentos sustitutivos podrán expedirse en cualquier lengua, pero la Administración Tributaria podrá exigir una traducción al castellano o a otra lengua oficial del Estado.

(nueva redacción adaptada la normativa actualmente vigente)