Luces y sombras sobre los contratos de cuentas en participación en la Farmacia (Parte II)

La firma de un contrato de cuentas en participación es una fórmula de financiación para la compra de la farmacia cuyas características ya se expusieron en un post anterior y en el que terminé diciendo que se generan problemas porque el papel casi todo lo aguanta.

Por ello he aquí algunas pinceladas de algunos de los problemas que surgen cuando se firman estos contratos.

1. La calificación del contrato.- En ocasiones se considera que se ha firmado un contrato de cuentas en participación y no ha sido así (con las consecuencias económicas y fiscales correspondientes) ya que calificar al contrato como cuentas en participación no lo convierte necesariamente en tal. El contrato debe realizarlo alguien que sepa bien qué es un contrato de cuentas en participación, cuáles son sus características y cómo está regulado e interpretado jurisprudencialmente. No se puede recoger en el mismo todo lo que quieren las partes, sin límite alguno, y poner como título “Contrato de cuentas en participación” para darle esa validez.

2. La conexión entre normativa mercantil y farmacéutica.- El contrato de cuentas en participación en la farmacia tiene que respetar la normativa farmacéutica, lo que implica que la redacción del contrato ha de realizarla quien conozca el derecho farmacéutico, no olvidando que la oficina de farmacia es un establecimiento sanitario sujeto a plantificación y a normativa propia. Obviar las especialidades de la farmacia en el contrato implica en ocasiones problemas relevantes.

3. Las responsabilidades del titular de la farmacia.- En el contrato de cuentas en participación el farmacéutico titular es quien toma las decisiones relativas a la explotación de la farmacia. Esto incluye cuestiones diversas como son: qué se compra, a quién se compra, los cambios en la farmacia (mobiliario, programa informático, ordenadores…) cuándo se considera preciso tener empleados y a quién se contrata. Si el partícipe, es decir, quien pone el dinero, toma decisiones de organización empresarial el titular farmacéutico puede incurrir en problemas porque, a todos los efectos, el responsable de las compras o de las contrataciones es él y, por tanto, es quien tendrá que pagar y asumir las responsabilidades frente a posibles reclamaciones de cantidad o inspecciones de trabajo.

4. Claridad en las obligaciones y derechos de las partes.-El partícipe tiene que tener claro en qué consiste su intervención en la farmacia y que no es en ningún caso socio o cotitular, y ello a pesar de que su aportación consista en el importe total del precio del traspaso de la farmacia. Conviene por ello que el contrato contemple las formas en las que el partícipe interactúa con el titular de la farmacia en el marco del contrato de cuentas en participación.

5. Sobre las cuestiones económicas y fiscales.- Con el contrato de cuentas en participación no se genera una sociedad mercantil propiamente dicha, ni tampoco se constituye un préstamo. Por eso las partes deben ser conscientes de qué es este contrato y cómo les afecta desde el punto de vista económico, (p.e. el reparto de beneficios, entre otras) y fiscal (cómo han de tributar ante la Agencia Tributaria, sabiendo que no es estrictamente una sociedad mercantil). Las cuestiones más relevantes en este aspecto económico y fiscal deben venir reflejadas en el contrato para que posteriormente no haya reclamaciones económicas entre las partes sobre la base de una diferente interpretación del contrato.

Luces y sombras sobre los contratos de cuentas en participación en la Farmacia (parte I)

Los contratos de cuentas en participación en las oficinas de farmacia han sido puestos en primera línea de actualidad por el empresario Dorribo, en el caso Campeón. Sin embargo es una fórmula de financiación para la compra de la farmacia que no es descabellada, siempre que se tengan muy claros determinados conceptos entre las partes, que así quede acreditado en el propio contrato y que no se olviden las especialidades normativas de las oficinas de farmacia.

¿Qué es un contrato de cuentas en participación?

Dice el Código de Comercio que “Podrán los comerciantes interesarse los unos en las operaciones de los otros, contribuyendo para ellas con la parte del capital que convinieren, y haciéndose partícipes de sus resultados prósperos o adversos en la proporción que determinen.”

Se trata por tanto de una forma de conseguir financiación por el que será titular de la farmacia (gestor), sabiendo que aquel que aporta capital (partícipe) lo que recibe a cambio no son intereses, sino un porcentaje de los beneficios generados por el negocio.

¿Cómo se hace el contrato de cuentas en participación?

No es necesaria ninguna solemnidad. Puede contratarse privadamente de palabra o por escrito, pero lo relevante es que pueda probarse su existencia por cualquiera de los medios reconocidos en Derecho, lo que determina que, en la práctica, deban revestir la condición de escritos. No es preciso darle solemnidad ante el Notario.

En consecuencia, firmar un contrato de cuentas en participación es fácil, pero lo relevante siempre es su contenido, que deberá ajustarse a la normativa mercantil y farmacéutica.

¿El contrato de cuentas en participación es un préstamo?

No es un préstamo. El partícipe pone un capital en el negocio (farmacia) y a cambio recibe un porcentaje de los beneficios, según lo pactado, es decir, el partícipe asume un riesgo con una expectativa de ganancia. El farmacéutico (gestor) no tiene que devolverle la cantidad invertida, sino aplicarla al negocio, de acuerdo con lo pactado en las cuentas en participación.

¿Con el contrato de cuentas en participación se crea una sociedad?

No. No se crea una sociedad mercantil con personalidad jurídica propia. Las cuentas en participación no son una sociedad civil, comunidad de bienes, sociedad profesional o de otro tipo. Se trata una fórmula asociativa para conseguir, en el caso de las farmacias, financiación por el que será titular-propietario y beneficios por el inversor o partícipe.

¿El partícipe puede tener la propiedad de la farmacia en razón del contrato que se firme?

No. En el contrato de cuentas en participación no puede negociarse que el inversor o partícipe adquiera la propiedad de la farmacia, ni siquiera de un porcentaje, ya que si así fuera, la cláusula será nula por ilegal, y ello con independencia de que el contrato fuera exclusivamente privado.

El partícipe debe tener la certeza de que no tiene la propiedad y que no puede reivindicarla.

¿Cómo puede controlar el partícipe que el farmacéutico no le engaña?

El inversor o partícipe ha puesto un dinero en la farmacia con la expectativa de que esta va a generar beneficios y, de acuerdo con lo negociado, recibirá información de cómo evoluciona la farmacia, de igual manera que, también según lo pactado, irá recibiendo sus beneficios.

Sin embargo, debe quedar claro que el partícipe no puede gestionar la farmacia ni decidir sobre contratos laborales ni compras o ventas. El gestor, quien decide sobre la farmacia, es siempre el farmacéutico. Quien decide a qué distribuidora comprar es el farmacéutico; hacer los pedidos le corresponde también a él; la gestión económica de la farmacia es exclusiva del titular.

Por tanto, en este contrato de cuentas en participación en la farmacia el inversor o partícipe es y debe ser un “convidado de piedra” que sólo aparece para recibir sus beneficios y debe confiar en la gestión del farmacéutico.

¿Cuál es el gran problema?

El gran problema es que el papel todo lo aguanta. El contrato firmado entre las partes, es privado, no precisa pasar por el Notario, no tiene control de Sanidad, ni de los Colegios Profesionales. Por ello, el farmacéutico, ávido por tener farmacia, firma en ocasiones contratos que, bajo la apariencia de las cuentas en participación, incluyen cláusulas claramente ilegales, que le pueden generar en el futuro grandes problemas, que se analizarán un próximo post.