Farmacéuticos: ¿Colegiación obligatoria? Sí, gracias.

¿Vale para algo la colegiación? Esta es una pregunta recurrente y está ahora de plena actualidad habida cuenta de las voces que abogan por la colegiación voluntaria al hilo de la negociación de la futura Ley de Servicios Profesionales.

Aunque todos los colegios merecen mi respeto creo que el panorama actual difumina lo que ha sido, es y debe ser un colegio profesional. Tradicionalmente han existido los Colegios profesionales de médicos, abogados, farmacéuticos, ingenieros y arquitectos, integrados por profesionales liberales que tenían una titulación universitaria superior (concurrían la titulación y la actividad profesional). Hoy uno pierde la noción de cuántos colegios profesionales hay, porque son muchos. Así, por ejemplo, existen el colegio profesional de decoradores, de profesores de educación física, de licenciados y doctores de Filosofía y Letras, de politólogos, de físicos, de educadores sociales, de logopedas, de geólogos, de biólogos, de agentes comerciales, de delineantes y diseñadores técnicos, de terapeutas ocupacionales, de técnicos superiores de prevención de riesgos labores, de agentes de la propiedad inmobiliaria o de gestores administrativos. Hoy casi cualquier profesión, actividad o estudio tiene su colegio profesional.

Ante este panorama creo, sinceramente, que la legislación actual tiene que revisarse. No digo que haya menos colegios, por el contrario me parece legítimo que se organicen los trabajadores o graduados para defender sus intereses, pero creo que todos no pueden ser tratados de igual forma. Pues bien, para esa revisión que propugno no hacen falta grandes estudios sesudos, sino simplemente ir a la doctrina del Tribunal Constitucional, porque, por si alguien lo había olvidado a la vista de la vorágine de colegios, éstos vienen recogidos en nuestra Carta Magna y sobre ellos el Tribunal Constitucional ha hablado largo y tendido.

Creados los colegios profesionales, ¿todos han de ser tratados de igual forma? ¿La colegiación tiene que ser obligatoria?

Soy de la opinión del Tribunal Constitucional, que en sentencia 111/1993, de 25 marzo, ha incidido en que determinadas profesiones, que se encuentran directamente relacionadas con la vida, integridad personal, libertad y seguridad de las personas, requieren para su ejercicio titulación, colegiación y especiales garantías que las protejan frente a cualquier intromisión que pudiera suponer lesión o puesta en peligro de tales bienes jurídicos, diferenciando entre titulaciones y capacitaciones profesionales. Pero no existe esta sóla sentencia, sino que en más sentencias se ha pronunciado el Tribunal Constitucional sobre la obligatoriedad de la colegiación, como son, entre otras, las SSTC 123/1987, 89/1989, 13/1989 y 96/2003.

Es incuestionable que la salud (y la integridad personal) es un bien constitucionalmente protegido y de máxima relevancia, y, por otro lado, que el ejercicio de la profesión de farmacéutico entronca directamente con la salud al ser este titulado superior el experto en el medicamento (necesario para mantener y/o recuperar la salud). Por ello, aplicando la doctrina del Tribunal Constitucional, el ejercicio profesional del farmacéutico al afectar a la salud debe de ponerse en un nivel de protección y control superior, lo que exige la colegiación obligatoria. De esta forma se podrán evitar actuaciones de intrusismo profesional en el ejercicio la actividad farmacéutica por no titulados farmacéuticos o no convalidados en España y, por otro lado, se velara de forma activa por un ejercicio profesional ajustado a la normativa en beneficio de los ciudadanos.

A la vista de lo expuesto, y dado que me gustan los corolarios y conclusiones, en este caso afirmo que la colegiación obligatoria ha de verse bajo el prisma de ser un beneficio para la ciudadanía y no como un privilegio de un colectivo profesional.

¿Acoso sexual o abusos sexuales en la farmacia? Un caso real.

He leído una sentencia de la AP de Madrid de 9 de julio de este año (ROJ: SAP M 9303/2012) en la que un farmacéutico titular ha salido libre de la acusación de acoso sexual alegada por dos de sus empleadas, pero donde la Sala ha dejado abierta una vía diferente, la de abusos sexuales.

Los hechos son los siguientes: en una farmacia dos trabajadoras acusan al farmacéutico titular ante el Juzgado de lo Penal de acoso sexual por insistir, a través de diversos medios y de forma reiterada, en mantener relaciones, así como por darles palmadas en las nalgas, tocarlas en diversas partes del cuerpo (a veces con la excusa de la dispensación) y besarlas en la cara o en la oreja sin consentimiento.

Ante estos hechos las trabajadoras tenían tres posibles formas de actuar:
1. Podrían haber optado por la vía laboral y solicitar que cesaran esos actos y, en su caso, una indemnización. Al fin y al cabo los actos incorrectos se realizaban durante el desarrollo de la actividad laboral, pero normalmente se acude a esta vía cuando hay o se pretende una extinción laboral.
2. Ir a la vía penal alegando acoso sexual y solicitando penas de cárcel e indemnización
3. Acudir a la vía penal alegando abusos sexuales y solicitando igualmente penas de cárcel e indemnización
Optaron por la segunda opción: fueron directamente a la vía penal y tipificaron los hechos como acoso sexual.

Y, ¿qué pasó?
En un primer momento el Juzgado de lo Penal sostuvo que efectivamente se estaba incurriendo en el tipo penal regulado en el art. 184.2 CP, de acoso sexual y, en consecuencia, condenó al titular de la farmacia a penas de tres meses y 22 días de prisión y pago de una indemnización de 11.000€ a cada una.

Sin embargo, el titular de la farmacia recurrió la sentencia ante la Audiencia Provincial de Madrid que dictó un fallo estimando sus pretensiones, pero con un discurso que, posiblemente, no haya sido todo del agrado del recurrente. A priori, consigue lo que pretendía que era que no se le condenara por acoso sexual, pero sin embargo, el Tribunal sostiene que las actitudes del titular podrían ser objeto de otro delito que es el de abusos sexuales.

¿Cuándo hay acoso sexual en el trabajo según el Código Penal?
Tal y como sostuvo el Tribunal Supremo de 7 de noviembre de 2004 los elementos que deben concurrir para que nos encontremos ante una conducta de acoso sexual, tras la modificación operada en el Código penal, por la Ley Orgánica 11/1999. Son los siguientes: “a) la acción típica está constituida por la solicitud de favores sexuales; b) tales favores deben solicitarse tanto para el propio agente delictivo, como para un tercero; c) el ámbito en el cual se soliciten dichos favores lo ha de ser en el seno de una relación laboral, docente o de prestación de servicios, continuada o habitual; d) con tal comportamiento se ha de provocar en la víctima una situación objetiva y gravemente intimidatoria, hostil o humillante; e) entre la acción que despliega el agente y el resultado exigido por la norma penal debe existir un adecuado enlace de causalidad; f) el autor tiene que obrar con dolo, no permitiendo la ley formas imprudentes en su comisión.”

Y, ¿qué pasó en este caso?
Pues la Sala considera que de los hechos probados de la sentencia recurrida no se puede concluir que haya acoso, ya que no se contienen proposiciones de inequívoco sentido sexual. Así califica las siguientes expresiones que dirigió el farmacéutico a sus empleadas y que constan en los hechos de sentencia: ” Se produce en este loco desvarío amoroso un sentimiento de angustia por su ausencia, porque invade mis neuronas y las aniquila para lo demás que no sea la utilización de toda mi energía dirigida hacia tu recuerdo permanente. Estás reinando en mi intelecto y por lo tanto, te has hecho dueña de mis resortes más íntimos “, ” Sueño con el roce de tu piel, con su color, con el perfume que exhala, con esa levedad de tu ser que me emociona “, ” Ma cheri poupé “, ” Eres la mujer de mi vida “, ” Eres mi media naranja “, y ” que estaba dispuesto a dejar a su mujer para irse con ella a un lugar apartado y montar una farmacia juntos. ”

Por otra parte, añade el Tribunal que las conductas consistentes dar palmadas en las nalgas, dar un beso en la oreja, abrazar, dar un beso en los labios, acariciar la pierna o el pelo, rozar el cuerpo con el de otra persona, no implican la proposición de ninguna relación sexual sino que suponen la realización de actos de contenido sexual, por lo que no pueden constituir el sustento fáctico de una condena por delitos de acoso sexual, sino, en su caso, podrían constituirlos para una condena por delitos de abusos sexuales prevista en el art. 181 CP, al suponer la imposición de actos de contenido sexual por las vías de hecho, sin contar con el consentimiento de la persona a la que se somete a tales conductas.

¿Y entonces por qué no se le puede condenar en la sentencia por abusos sexuales?
Los actos estaban mal calificados y no se puede condenar al farmacéutico por algo que no ha sido acusado. Esto se llama principio de congruencia (el juez sólo puede resolver sobre lo que se le pide, no sobre otros temas o, dicho de otra manera, tiene que haber congruencia entre acusación y fallo en la resolución judicial para que la tutela judicial efectiva que prevé el art. 24 CE quede garantizada)

Conclusión
Pues bien, en este caso no ha pasado nada más allá del disgusto del titular, por todo un proceso largo, y de la desilusión y malestar de las empleadas. Pero es un aviso a navegantes. En la farmacia se pasan muchas horas trabajando codo con codo en espacios reducidos y esta sentencia viene a recordar que han de evitarse esas manifestaciones de cariño con las empleadas porque pueden acarrear consecuencias nada deseadas.

¿Es legal la compra (y venta) de medicamentos por Internet?

Hace unos días se planteaba un interesante debate en Twitter sobre si es legal que los ciudadanos con residencia en España compren medicamentos en países como Andorra. Es difícil en 140 caracteres exponer la opinión personal, así que visto el interés, esta semana mi post lo dedico a ese tema.

Haciendo un poco de investigación en Internet he visto que hay variadas formas de compra de medicamentos, pero me voy a centrar en las farmacias online. Algunas sólo ofrecen una decena de artículos, para los que en España se exige receta médica, pero que envían sin pregunta alguna, derivando la responsabilidad en el comprador y su buen entender “médico/sanitario”. Otras avisan de que el médico del comprador ha de tener conocimiento de ese consumo (me río imaginando al paciente yendo al médico y diciéndole que compra p.e. Viagra por Internet, “para su conocimiento”) Incluso he visto una farmacia que, con domicilio en Inglaterra, vende en España con plazo de entrega de 1 ó 2 días y tiene un teléfono de consulta de Madrid (¡!). El tema es variopinto pero de gran incidencia en nuestra salud y en la genérica salud pública.

Debemos recordar que el consumo de medicamentos no controlados por la Agencia Española del Medicamento (incluso aunque se compre una caja con marca que no se sabe muy bien de dónde viene) o en establecimientos diferentes a los autorizados en España (farmacias oficiales), suponen un riesgo potencial para la salud y, además, no debe olvidarse que cualquier problema que tenga el comprador deriva en nuestros hospitales, debiendo los médicos hacer todo tipo de elucubraciones sobre qué se ha consumido realmente e incurriéndose en gastos de medicinas, pruebas diagnósticas e incluso estancias hospitalarias que afronta el Estado. En este punto, alzo la voz para decir que aunque el paciente no pague, la Sanidad no es gratuita, cuesta dinero.

En ocasiones he oído que si el establecimiento de venta está en el extranjero es legal, pero creo que han de hacerse varias reflexiones.
Está claro que si el establecimiento está en España es totalmente ilegal. En este sentido valga recordar que la Ley de Garantías dice de forma expresa que: “se prohíbe la venta por correspondencia y por procedimientos telemáticos de medicamentos y productos sanitarios sujetos a prescripción médica” y, más adelante añade, “se prohíbe, asimismo, la venta a domicilio y cualquier tipo de venta indirecta al público de medicamentos”.
Esta normativa española no se puede aplicar a las transacciones de venta realizadas por establecimientos mercantiles extranjeros y esto es algo incuestionable. Entonces, ¿significa que se puede comprar sin límites fuera de España? Yo en estos casos siempre repregunto: ¿se puede comprar por internet y recibir en España drogas ilegales desde países donde sean legales? O ¿puedes traer a España animales que están protegidos, pero que en el país de origen, donde lo las comprado, no lo son? La respuesta es clara. Entonces, posiblemente lo que hay que aclarar si el medicamento que viene de fuera es legal o no.

Si consideramos que sólo los medicamentos autorizados en España son los legales para su consumo en nuestro país, el resto que vienen de fuera y no disponen de esa autorización son ilegales.
¿Puede el consumidor comprar por Internet algo ilegal para consumir en España?. No.

Ante esta situación se me ocurren tres cosas:
1. Es necesario evolucionar. La venta por Internet facilita el comercio y cada vez es más utilizado por la población, por lo que entiendo que debiera permitirse a la farmacia española abrir su radio de actuación. Ha de traerse a colación que recientemente se ha autorizado en Alemania la venta a distancia de las EFGs.

2. Es imprescindible dar formación a la ciudadanía. El paciente de a pie no sabe de medicamentos legales o ilegales y de las implicaciones de su consumo.

3.La venta por Internet no impide el servicio profesional añadido del farmacéutico. Existen herramientas para que el comprador pregunte y consulte a su boticario de igual forma o incluso con más intimidad, que cuando va a la farmacia personalmente.

¿Cómo consigo financiación para mi farmacia? El factoraje o factoring

Antes la farmacia era un negocio sin problemas financieros pero las circunstancias actuales (retrasos de pagos de la facturación de la Seguridad Social por las Administraciones, la bajada de márgenes, la disminución del precio de los medicamentos…) hacen que, en muchos casos, el farmacéutico necesite tener liquidez para seguir funcionando y así poder continuar prestando servicios. A la farmacia le falta eso que se llama circulante y para ello necesita financiación externa.

Hemos visto que en ocasiones las farmacias están solicitando cerrar más tiempo que lo que habitualmente se hace por vacaciones (sobre todo Comunidad Valenciana). En otros casos, el Colegio de Farmacéuticos, los bancos y la Administración negocian para asegurar el cobro de la facturación, como en Murcia donde son los propios farmacéuticos quienes avalan con sus propiedades al Ejecutivo para que los bancos le concedan un préstamo con el que pagarles mensualmente la facturación. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones es cada farmacia la que tiene que buscar su financiación. (Una aproximación al problema se puede leer en http://www.medicosypacientes.com/files/prensa/adjuntos/EcoSanidad_19jul_4_0.pdf)

Para ello existen diversas fórmulas bancarias tan conocidas como los préstamos personales, préstamos hipotecarios o las cuentas de crédito. El inconveniente en todos estos casos es que el farmacéutico generalmente tiene que poner su patrimonio como garantía o aval, lo que va íntimamente ligado al hecho de que la farmacia no es una sociedad mercantil al uso, sino una actividad profesional personal.

La necesidad es la madre del ingenio, dice el refrán y, por ello, están saliendo a la luz figuras antiguas con un disfraz de modernidad: es el caso del factoring o factoraje, que es un instrumento financiero por el que las farmacias reciben anticipadamente el importe de sus deudas a cobrar (la facturación de la Seguridad Social, sobretodo), mediante la cesión de sus créditos comerciales a una entidad bancaria, que pasa a ser la propietaria del crédito y la que asume el riesgo de cobro.

El factoring es, por tanto, un contrato entre el farmacéutico titular y una entidad bancaria especializada que en la mayoría de los casos funciona casi como el descuento de una letra bancaria, de modo que el banco abona el dinero de la facturación restando un interés o comisión. Según la noticia del periódico Expansión el pasado día 16 de agosto 2012 el interés que se está pagando ronda el 5% (http://www.expansion.com/2012/08/15/economia/1345020236.html?a=28e11bac4e58d35b285039b8b2f42b00&t=1345803578)

Las ventajas de este contrato son las siguientes:
• No existe una garantía personal o hipotecaria. Por tanto, el local, el piso o el plan de pensiones no se tocan. Hay una cesión de la deuda que es la facturación que cobrará el banco y que es la “garantía”. A cambio el farmacéutico paga una comisión o interés. El riesgo de cobro lo asume el banco.
• El farmacéutico se “despreocupa” de si se paga en una determinada fecha o si se abona el total o un porcentaje de lo adeudado. También se despreocupa (en teoría) del problema de liquidez de la Comunidad Autónoma.
• Hay una evidente mejora de la liquidez de la farmacia al efectuarse una entrada de dinero por la cesión de las deudas una vez efectuado el contrato de factoring y la farmacia puede continuar abierta y disponiendo de stock.

Los inconvenientes del contrato son los siguientes:
• Se trata de una medida para resolver las dificultades de tesorería a corto o medio plazo, no se puede plantear como algo indefinido. Esto significa que el farmacéutico no se puede despreocupar de cómo se está pagando la facturación o qué le pasa a su Comunidad Autónoma.
• Se pagan comisiones o intereses y, a diferencia de otros negocios, no se pueden ajustar los márgenes para incluir o repercutir en el precio de las medicinas las cantidades que se van a considerar comisión por la gestión de las deudas o celebración del contrato. Esto significa que lo que se paga de comisión va contra las ganancias o beneficios de la farmacia.
• Las condiciones no son iguales en todos los bancos, así que hay que preguntar hasta encontrar qué banco es el que esté dispuesto a firmar este contrato de factoring en buenas condiciones para el farmacéutico titular.

Conclusión: En términos generales es una buena solución para tener liquidez ante la falta de cobro de la facturación, pero no se puede perder de vista que es una solución cara, máxime si se tiene en cuenta que los márgenes de la farmacia son fijos y no se puede repercutir a la Administración el costo financiero.

Receta médica electrónica y otros temas TIC en e-sanidad y farmacia

Se ha publicado el informe sobre la e-sanidad 2012 realizado por el Observatorio Nacional de Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información. Ahí se llegan a algunas conclusiones que merece la pena resaltar, porque, al fin y al cabo, Internet ha venido para quedarse y tenemos que integrarla, de una manera u otra, en el mundo sanitario.

Lo que se ha estudiado son las opiniones y expectativas de los ciudadanos sobre el uso y aplicación de las TIC en el ámbito sanitario y para ello se ha tenido en cuenta la opinión de una muestra amplia y variada, tanto del ámbito rural, urbano como semiurbano. También se han valorado el nivel de estudios, grupos de edad y el perfil tecnológico de los individuos. De forma general, se concluye que el grupo de 25-49 años, aquellos que tienen un nivel más alto de estudios, mayor clase social y aquellos más tecnológicos son lo que entienden, están más informados y valoran más las aplicaciones que hay actualmente en marcha en relación con la e-salud.

Sin embargo, es diferente que se hable de historia clínica que de e-receta. Aquí, voy a resaltar sólo aquellos aspectos que, de una forma u otra, afectan a la farmacia.

1º Conocimiento de la receta electrónica por CCAA
El grado de implantación de la receta médica electrónica es diferente según CCAA y ello tiene su reflejo en el estudio, de modo que son Galicia, Extremadura, Baleares, Cantabria, Canarias, Andalucía y Cataluña las CCAA donde el conocimiento de la receta electrónica está más extendido entre los ciudadanos. Está claro, por tanto, que la actuación política difiere de un sitio a otro, de manera importante.

2º En el estudio que analiza y relaciona el conocimiento de la receta médica con el estado de salud de los encuestados se concluye que cuanto peor es el estado de salud autopercibido por los ciudadanos mayor es el conocimiento de la receta electrónica, lo cual es lógico. Hasta que uno va al médico y le entregan la receta no sabe bien cómo funciona el sistema o, lo que es lo mismo, la necesidad de usar la receta hace que el ciudadano tenga conocimiento de su uso.

3º Se ha concluido que el ciudadano valora muy positivamente las innovaciones en la e-sanidad. Así, la receta electrónica tiene una calificación de 8,6/10 estando superada sólo por la historia clínica electrónica (9/10) y supera otras materias como el envío de SMS para recordar una cita o la toma de una medicación (8,57), la imagen digital como radiografías o resonancias (8,4/10) y la petición de cita médica por Internet (8,1/10)

4º No existe, sin embargo, gran diferencia en la valoración por el ciudadano de la receta médica si se tiene en cuenta el perfil de internauta, de modo que aquella difiere sólo dos décimas (quien navega habitualmente: 8,6/10, mientras que quien no lo hace 8,4/10) Sin embargo, en otras innovaciones sí se ven diferencias notables, como en el caso de la petición de cita por Internet. Esto responde a un hecho claro: el ciudadano que va al médico y necesita su receta, se adapta a cómo se la entregan (si es papel o electrónica), lo que quiere es su medicamento, la forma le es más o menos indiferente.

5º Quiero destacar del informe que existe un conocimiento muy bajo de las aplicaciones TIC para el cuidado de la salud, donde se han estudiado la teleasistencia, los videojuegos para dicho cuidado, la posibilidad de enviar información al médico o enfermero desde casa, los programas específicos de los smartphones y la telerreabilitación. Quizás en este ámbito la farmacia también puede entrar, aunque en el estudio no se plantea. Una buena atención farmacéutica, en mi opinión y hoy en día, tendría que dirigirse también al uso de aplicaciones TIC.

6º Finalmente el estudio hace referencia al uso de las tecnologías de la información en la salud desde la perspectiva de la comunicación. Si miramos a nuestro alrededor casi todo el mundo se ha metido en Internet para saber sobre una determinada enfermedad, hasta mis padres lo han hecho y superan los 70 años. Sin embargo el informe arroja el dato (bastante increíble) de que sólo un 48,3% reconoce estas búsquedas. Por otro lado, en las redes sociales este dato baja hasta el 12,8%. Por tanto, no podemos perder de vista que hoy se busca información, lo que nos lleva a la siguiente pregunta, ¿dónde buscamos?
El consejo farmacéutico es uno de los buques insignia de la actual farmacia española, ¿por qué ese consejo no puede darse a través de otras vías diferentes a la presencial en la farmacia? Al día de hoy no tenemos una normativa que permita a las farmacias, de forma clara, tener una página web donde poder incluir información o enlaces de índole médico. Tampoco queda muy claro que la farmacia pueda tener un perfil en Facebook u otras redes abiertas a los ciudadanos.
Por ello, de la mano de este informe, podría comenzarse a avanzar, porque el ciudadano lo pide y el canal de información cada vez es menos presencial. Además, estar en las redes sociales o en Internet no tiene por qué estar reñido con la deontología tradicional farmacéutica.

En conclusión, ha de trabajarse para mantener la farmacia como establecimiento sanitario de referencia para los clientes/pacientes donde recibir consejo farmacéutico, con presencia en las redes sociales e Internet y utilizando las nuevas aplicaciones TIC que poco a poco van saliendo al mercado.