¿Acoso sexual o abusos sexuales en la farmacia? Un caso real.

He leído una sentencia de la AP de Madrid de 9 de julio de este año (ROJ: SAP M 9303/2012) en la que un farmacéutico titular ha salido libre de la acusación de acoso sexual alegada por dos de sus empleadas, pero donde la Sala ha dejado abierta una vía diferente, la de abusos sexuales.

Los hechos son los siguientes: en una farmacia dos trabajadoras acusan al farmacéutico titular ante el Juzgado de lo Penal de acoso sexual por insistir, a través de diversos medios y de forma reiterada, en mantener relaciones, así como por darles palmadas en las nalgas, tocarlas en diversas partes del cuerpo (a veces con la excusa de la dispensación) y besarlas en la cara o en la oreja sin consentimiento.

Ante estos hechos las trabajadoras tenían tres posibles formas de actuar:
1. Podrían haber optado por la vía laboral y solicitar que cesaran esos actos y, en su caso, una indemnización. Al fin y al cabo los actos incorrectos se realizaban durante el desarrollo de la actividad laboral, pero normalmente se acude a esta vía cuando hay o se pretende una extinción laboral.
2. Ir a la vía penal alegando acoso sexual y solicitando penas de cárcel e indemnización
3. Acudir a la vía penal alegando abusos sexuales y solicitando igualmente penas de cárcel e indemnización
Optaron por la segunda opción: fueron directamente a la vía penal y tipificaron los hechos como acoso sexual.

Y, ¿qué pasó?
En un primer momento el Juzgado de lo Penal sostuvo que efectivamente se estaba incurriendo en el tipo penal regulado en el art. 184.2 CP, de acoso sexual y, en consecuencia, condenó al titular de la farmacia a penas de tres meses y 22 días de prisión y pago de una indemnización de 11.000€ a cada una.

Sin embargo, el titular de la farmacia recurrió la sentencia ante la Audiencia Provincial de Madrid que dictó un fallo estimando sus pretensiones, pero con un discurso que, posiblemente, no haya sido todo del agrado del recurrente. A priori, consigue lo que pretendía que era que no se le condenara por acoso sexual, pero sin embargo, el Tribunal sostiene que las actitudes del titular podrían ser objeto de otro delito que es el de abusos sexuales.

¿Cuándo hay acoso sexual en el trabajo según el Código Penal?
Tal y como sostuvo el Tribunal Supremo de 7 de noviembre de 2004 los elementos que deben concurrir para que nos encontremos ante una conducta de acoso sexual, tras la modificación operada en el Código penal, por la Ley Orgánica 11/1999. Son los siguientes: “a) la acción típica está constituida por la solicitud de favores sexuales; b) tales favores deben solicitarse tanto para el propio agente delictivo, como para un tercero; c) el ámbito en el cual se soliciten dichos favores lo ha de ser en el seno de una relación laboral, docente o de prestación de servicios, continuada o habitual; d) con tal comportamiento se ha de provocar en la víctima una situación objetiva y gravemente intimidatoria, hostil o humillante; e) entre la acción que despliega el agente y el resultado exigido por la norma penal debe existir un adecuado enlace de causalidad; f) el autor tiene que obrar con dolo, no permitiendo la ley formas imprudentes en su comisión.”

Y, ¿qué pasó en este caso?
Pues la Sala considera que de los hechos probados de la sentencia recurrida no se puede concluir que haya acoso, ya que no se contienen proposiciones de inequívoco sentido sexual. Así califica las siguientes expresiones que dirigió el farmacéutico a sus empleadas y que constan en los hechos de sentencia: ” Se produce en este loco desvarío amoroso un sentimiento de angustia por su ausencia, porque invade mis neuronas y las aniquila para lo demás que no sea la utilización de toda mi energía dirigida hacia tu recuerdo permanente. Estás reinando en mi intelecto y por lo tanto, te has hecho dueña de mis resortes más íntimos “, ” Sueño con el roce de tu piel, con su color, con el perfume que exhala, con esa levedad de tu ser que me emociona “, ” Ma cheri poupé “, ” Eres la mujer de mi vida “, ” Eres mi media naranja “, y ” que estaba dispuesto a dejar a su mujer para irse con ella a un lugar apartado y montar una farmacia juntos. ”

Por otra parte, añade el Tribunal que las conductas consistentes dar palmadas en las nalgas, dar un beso en la oreja, abrazar, dar un beso en los labios, acariciar la pierna o el pelo, rozar el cuerpo con el de otra persona, no implican la proposición de ninguna relación sexual sino que suponen la realización de actos de contenido sexual, por lo que no pueden constituir el sustento fáctico de una condena por delitos de acoso sexual, sino, en su caso, podrían constituirlos para una condena por delitos de abusos sexuales prevista en el art. 181 CP, al suponer la imposición de actos de contenido sexual por las vías de hecho, sin contar con el consentimiento de la persona a la que se somete a tales conductas.

¿Y entonces por qué no se le puede condenar en la sentencia por abusos sexuales?
Los actos estaban mal calificados y no se puede condenar al farmacéutico por algo que no ha sido acusado. Esto se llama principio de congruencia (el juez sólo puede resolver sobre lo que se le pide, no sobre otros temas o, dicho de otra manera, tiene que haber congruencia entre acusación y fallo en la resolución judicial para que la tutela judicial efectiva que prevé el art. 24 CE quede garantizada)

Conclusión
Pues bien, en este caso no ha pasado nada más allá del disgusto del titular, por todo un proceso largo, y de la desilusión y malestar de las empleadas. Pero es un aviso a navegantes. En la farmacia se pasan muchas horas trabajando codo con codo en espacios reducidos y esta sentencia viene a recordar que han de evitarse esas manifestaciones de cariño con las empleadas porque pueden acarrear consecuencias nada deseadas.

¿Es legal la compra (y venta) de medicamentos por Internet?

Hace unos días se planteaba un interesante debate en Twitter sobre si es legal que los ciudadanos con residencia en España compren medicamentos en países como Andorra. Es difícil en 140 caracteres exponer la opinión personal, así que visto el interés, esta semana mi post lo dedico a ese tema.

Haciendo un poco de investigación en Internet he visto que hay variadas formas de compra de medicamentos, pero me voy a centrar en las farmacias online. Algunas sólo ofrecen una decena de artículos, para los que en España se exige receta médica, pero que envían sin pregunta alguna, derivando la responsabilidad en el comprador y su buen entender “médico/sanitario”. Otras avisan de que el médico del comprador ha de tener conocimiento de ese consumo (me río imaginando al paciente yendo al médico y diciéndole que compra p.e. Viagra por Internet, “para su conocimiento”) Incluso he visto una farmacia que, con domicilio en Inglaterra, vende en España con plazo de entrega de 1 ó 2 días y tiene un teléfono de consulta de Madrid (¡!). El tema es variopinto pero de gran incidencia en nuestra salud y en la genérica salud pública.

Debemos recordar que el consumo de medicamentos no controlados por la Agencia Española del Medicamento (incluso aunque se compre una caja con marca que no se sabe muy bien de dónde viene) o en establecimientos diferentes a los autorizados en España (farmacias oficiales), suponen un riesgo potencial para la salud y, además, no debe olvidarse que cualquier problema que tenga el comprador deriva en nuestros hospitales, debiendo los médicos hacer todo tipo de elucubraciones sobre qué se ha consumido realmente e incurriéndose en gastos de medicinas, pruebas diagnósticas e incluso estancias hospitalarias que afronta el Estado. En este punto, alzo la voz para decir que aunque el paciente no pague, la Sanidad no es gratuita, cuesta dinero.

En ocasiones he oído que si el establecimiento de venta está en el extranjero es legal, pero creo que han de hacerse varias reflexiones.
Está claro que si el establecimiento está en España es totalmente ilegal. En este sentido valga recordar que la Ley de Garantías dice de forma expresa que: “se prohíbe la venta por correspondencia y por procedimientos telemáticos de medicamentos y productos sanitarios sujetos a prescripción médica” y, más adelante añade, “se prohíbe, asimismo, la venta a domicilio y cualquier tipo de venta indirecta al público de medicamentos”.
Esta normativa española no se puede aplicar a las transacciones de venta realizadas por establecimientos mercantiles extranjeros y esto es algo incuestionable. Entonces, ¿significa que se puede comprar sin límites fuera de España? Yo en estos casos siempre repregunto: ¿se puede comprar por internet y recibir en España drogas ilegales desde países donde sean legales? O ¿puedes traer a España animales que están protegidos, pero que en el país de origen, donde lo las comprado, no lo son? La respuesta es clara. Entonces, posiblemente lo que hay que aclarar si el medicamento que viene de fuera es legal o no.

Si consideramos que sólo los medicamentos autorizados en España son los legales para su consumo en nuestro país, el resto que vienen de fuera y no disponen de esa autorización son ilegales.
¿Puede el consumidor comprar por Internet algo ilegal para consumir en España?. No.

Ante esta situación se me ocurren tres cosas:
1. Es necesario evolucionar. La venta por Internet facilita el comercio y cada vez es más utilizado por la población, por lo que entiendo que debiera permitirse a la farmacia española abrir su radio de actuación. Ha de traerse a colación que recientemente se ha autorizado en Alemania la venta a distancia de las EFGs.

2. Es imprescindible dar formación a la ciudadanía. El paciente de a pie no sabe de medicamentos legales o ilegales y de las implicaciones de su consumo.

3.La venta por Internet no impide el servicio profesional añadido del farmacéutico. Existen herramientas para que el comprador pregunte y consulte a su boticario de igual forma o incluso con más intimidad, que cuando va a la farmacia personalmente.

Por qué el farmacéutico debe tener régimen conyugal de separación de bienes

Cuando una pareja decide casarse, en la vorágine de preparativos, a lo que menos presta atención es al régimen jurídico económico que tendrá su matrimonio a partir de ese día tan feliz. Esto es un grave error, que se acentúa en los supuestos en los que uno de los cónyuges es profesional, como un farmacéutico.

Es conocido por todos que hay dos regímenes económicos matrimoniales: ganaciales y separación de bienes. El primero opera por defecto en el territorio español, (salvo en ciertas Comunidades Autónomas como Cataluña, Aragón o Baleares),  lo que significa que si no se otorgan, ante Notario, capitulaciones matrimoniales en las que se acuerde el régimen de separación de bienes, las partes estarán sujetas al régimen de gananciales.

A pesar de que parece en muchos casos que plantear la opción de la separación de bienes antes de la boda es casi empezar a pensar en el divorcio, debe quedar claro que este régimen precisamente busca y persigue la estabilidad y aseguramiento del patrimonio de la pareja, lo que cobra especial notoriedad en casos de responsabilidades profesionales.

No debe olvidarse que el matrimonio es una sociedad, por lo que si hay gananciales todo el patrimonio entra en “un saco común”, lo que implica que si uno de los socios (cónyuges) incurre en alguna responsabilidad o le exigen legalmente una cantidad importante de dinero, todo el patrimonio se verá afectado;  las deudas no distinguirían entre cónyuges. Por el contrario, en caso de tener separación de bienes sólo el cónyuge responsable o deudor verá mermado su patrimonio, dejándose a salvo el patrimonio del otro cónyuge.

 Hoy en día considero que todos los profesionales deberían tener separación de bienes y esto se puede pactar, no sólo antes de la boda, sino en cualquier otro momento posterior.