¿Cómo consigo financiación para mi farmacia? El factoraje o factoring

Antes la farmacia era un negocio sin problemas financieros pero las circunstancias actuales (retrasos de pagos de la facturación de la Seguridad Social por las Administraciones, la bajada de márgenes, la disminución del precio de los medicamentos…) hacen que, en muchos casos, el farmacéutico necesite tener liquidez para seguir funcionando y así poder continuar prestando servicios. A la farmacia le falta eso que se llama circulante y para ello necesita financiación externa.

Hemos visto que en ocasiones las farmacias están solicitando cerrar más tiempo que lo que habitualmente se hace por vacaciones (sobre todo Comunidad Valenciana). En otros casos, el Colegio de Farmacéuticos, los bancos y la Administración negocian para asegurar el cobro de la facturación, como en Murcia donde son los propios farmacéuticos quienes avalan con sus propiedades al Ejecutivo para que los bancos le concedan un préstamo con el que pagarles mensualmente la facturación. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones es cada farmacia la que tiene que buscar su financiación. (Una aproximación al problema se puede leer en http://www.medicosypacientes.com/files/prensa/adjuntos/EcoSanidad_19jul_4_0.pdf)

Para ello existen diversas fórmulas bancarias tan conocidas como los préstamos personales, préstamos hipotecarios o las cuentas de crédito. El inconveniente en todos estos casos es que el farmacéutico generalmente tiene que poner su patrimonio como garantía o aval, lo que va íntimamente ligado al hecho de que la farmacia no es una sociedad mercantil al uso, sino una actividad profesional personal.

La necesidad es la madre del ingenio, dice el refrán y, por ello, están saliendo a la luz figuras antiguas con un disfraz de modernidad: es el caso del factoring o factoraje, que es un instrumento financiero por el que las farmacias reciben anticipadamente el importe de sus deudas a cobrar (la facturación de la Seguridad Social, sobretodo), mediante la cesión de sus créditos comerciales a una entidad bancaria, que pasa a ser la propietaria del crédito y la que asume el riesgo de cobro.

El factoring es, por tanto, un contrato entre el farmacéutico titular y una entidad bancaria especializada que en la mayoría de los casos funciona casi como el descuento de una letra bancaria, de modo que el banco abona el dinero de la facturación restando un interés o comisión. Según la noticia del periódico Expansión el pasado día 16 de agosto 2012 el interés que se está pagando ronda el 5% (http://www.expansion.com/2012/08/15/economia/1345020236.html?a=28e11bac4e58d35b285039b8b2f42b00&t=1345803578)

Las ventajas de este contrato son las siguientes:
• No existe una garantía personal o hipotecaria. Por tanto, el local, el piso o el plan de pensiones no se tocan. Hay una cesión de la deuda que es la facturación que cobrará el banco y que es la “garantía”. A cambio el farmacéutico paga una comisión o interés. El riesgo de cobro lo asume el banco.
• El farmacéutico se “despreocupa” de si se paga en una determinada fecha o si se abona el total o un porcentaje de lo adeudado. También se despreocupa (en teoría) del problema de liquidez de la Comunidad Autónoma.
• Hay una evidente mejora de la liquidez de la farmacia al efectuarse una entrada de dinero por la cesión de las deudas una vez efectuado el contrato de factoring y la farmacia puede continuar abierta y disponiendo de stock.

Los inconvenientes del contrato son los siguientes:
• Se trata de una medida para resolver las dificultades de tesorería a corto o medio plazo, no se puede plantear como algo indefinido. Esto significa que el farmacéutico no se puede despreocupar de cómo se está pagando la facturación o qué le pasa a su Comunidad Autónoma.
• Se pagan comisiones o intereses y, a diferencia de otros negocios, no se pueden ajustar los márgenes para incluir o repercutir en el precio de las medicinas las cantidades que se van a considerar comisión por la gestión de las deudas o celebración del contrato. Esto significa que lo que se paga de comisión va contra las ganancias o beneficios de la farmacia.
• Las condiciones no son iguales en todos los bancos, así que hay que preguntar hasta encontrar qué banco es el que esté dispuesto a firmar este contrato de factoring en buenas condiciones para el farmacéutico titular.

Conclusión: En términos generales es una buena solución para tener liquidez ante la falta de cobro de la facturación, pero no se puede perder de vista que es una solución cara, máxime si se tiene en cuenta que los márgenes de la farmacia son fijos y no se puede repercutir a la Administración el costo financiero.

¿Puede tener la farmacia una página web?

Es una buena pregunta y tiene una difícil, o por lo menos, controvertida y compleja respuesta, que puede variar según normativas autonómicas, estatutos y reglamentos colegiales, por lo que el contenido de este post no es una respuesta absoluta a la pregunta que se intenta responder y, por tanto, es exclusivamente mi opinión personal.

No hay duda que la farmacia puede vender parafarmacia a través de Internet con otro nombre y, generalmente, en estos casos, la facturación va contra una sociedad mercantil separada de la farmacia. En estos casos la sección de parafarmacia, a través de esa sociedad, está abierta 24 horas, 365 días al año y para eso no precisa de autorización previa de sanidad, ni de los Colegios Profesionales. Nótese que en este caso no se pueden vender medicamentos.

El problema real surge con las farmacias que quieren mantener su nombre en la página web (incluso en el dominio), generándose de inmediato las siguientes preguntas: ¿tener página web se puede considerar publicidad? y, ¿vulnera la normativa farmacéutico-sanitaria?

Hace unos días me decía mi buen amigo @fjmataro que la normativa sanitaria siempre va por detrás de la realidad. Y es verdad. Si estudiamos la normativa sanitaria no encontraremos que esté prohibido (ni permitido) tener página web pero, tampoco se regula la presencia en las redes sociales (Facebook, linkedin, Twister…), posiblemente porque ambas cosas son “modernas” y la forma o estructura de la farmacia y su normativa reguladora sigue los principios y cánones del tiempo anterior a la era 2.0. Sin ánimo de crear controversia sobre este tema, la problemática de si se puede tener o no página web debe abordarse desde varias perspectivas, dependiendo del contenido de la página:

1º Si sólo se incluye información general (a modo de páginas blancas o amarillas: es decir, nombre de la farmacia, dirección y teléfono) En este caso entiendo que no hay publicidad y, por tanto, es posible tener la página web puesto que es una forma de dar acceso a información básica sanitaria a la población. Sería el equivalente a las páginas amarillas o listines telefónicos, que no se cuestionan cuando se incluyen sólo datos identificativos de la farmacia. Lo que se hace en este caso es volcar el contenido tradicionalmente en papel al soporte digital online.

2º Si en la página web se incluye información más completa, es decir, además del punto anterior se añade la carta de servicios (como que se asesora en nutrición, parafarmacia, que tiene un horario continuado, que se hace atención farmacéutica…), en este caso los Colegios Profesionales pueden considerar que es publicidad y tendría el mismo tratamiento que si se pone esa información en las páginas amarillas, en una revista profesional, en un cartel de fiestas o en un calendario. No debemos olvidar que, al fin y al cabo, la página web es una herramienta para posicionarse en el mercado y que es altamente efectiva si está bien hecha, ya que es un anuncio puesto 365 días al año, durante 24 horas, accesible desde cualquier punto de España (y extranjero).
En estos casos, mi recomendación es que, antes de publicar la página web, se revise primero si hay normativa autonómica sobre el particular (por ejemplo sí existe en Galicia) y, también, si el Colegio Profesional al que se pertenece tiene, ya sea en sus estatutos o reglamentos, alguna limitación para la realización de la publicidad. En ocasiones habrá que solicitar autorización y ello por la especial consideración que tiene la farmacia en la normativa actual. Además, hay que hacer una consideración importante, esta regla se aplicará aunque la farmacia tenga un dominio diferente al nombre del titular de la botica (por ejemplo, si la farmacia se califica con el nombre del barrio en el que está situada, o la calle o del edificio conocido, etc)

3º Si la farmacia además utiliza la web como plataforma de venta (nunca para medicamentos, puesto que está prohibido por la Ley de Garantías y Uso Racional del Medicamento) se aplicaría la misma regla anterior y, además,hay que hacer especial hincapié en que se vele por la aplicación de la Ley de Servicios de la Sociedad de la Informacion y de Comercio Electrónico y de Ley Orgánica de Protección de Datos.

Finalmente, debe recordarse que la página web de la farmacia nunca debe usarse para publicitar fórmulas magistrales y que la publicidad de medicamentos y productos sanitarios tienen sus especialidades de acuerdo con lo previsto en la Ley de Garantías y Uso Racional del Medicamento, que han de ser respetadas.
.

A vueltas con la nutrición en la Farmacia, el papel del farmacéutico y los test de diagnóstico genético.

Uno de los servicios profesionales que ofrece hoy en día la farmacia es el consejo en nutrición, siendo uno de los ejes sobre los que la nueva farmacia debe girar, pero sobre lo que todavía queda mucho que trabajar, tanto desde la botica como desde las instancias políticas.

Un análisis de la situación jurídica actual nos lleva a la Ley 17/2011, de Seguridad Alimentaria y Nutrición, que rompe una lanza a favor de la farmacia al considerarla cómplice necesaria, junto con el personal de atención primaria y las administraciones públicas, en la lucha contra la obesidad y los trastornos en la alimentación.

photo credit: Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires via photopin cc
photo credit: Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires via photopin cc

Continuar leyendo “A vueltas con la nutrición en la Farmacia, el papel del farmacéutico y los test de diagnóstico genético.”

Las vacaciones de los empleados de las oficinas de farmacia

En ocasiones el trabajador que tiene convenio se aferra a él sin saber que además, se le aplica el Estatuto de los Trabajadores, actuando con carácter de mínimo. Esto ocurre a veces con la normativa de vacaciones que en los convenios viene delimitada de forma muy escueta o incompleta y, por tanto, genera dudas tanto para el empresario como para los empleados.

Veamos cuál es el régimen legal de las vacaciones en la farmacia.

vacaciones farmacia
vacaciones farmacia

De acuerdo con el art. 38 ET las vacaciones son anuales, con un mínimo de treinta días naturales, retribuidas y en ningún caso se pueden sustituir por compensación económica o, lo que es lo mismo, no se pueden pagar por el empresario a cambio de que el empleado trabaje en ese período y, al ser anuales, no podrán ser disfrutadas fuera del año natural a que correspondan (con las salvedades que veremos más adelante).

Añade el XXIII convenio para oficinas de farmacia que el disfrute de la fecha de las vacaciones ha de ser en unos meses determinados, que son los meses de mayo, junio, julio, agosto, septiembre u octubre. Sin embargo, se prevé un incremento de 5 días de vacaciones cuando el personal no pueda disponer de las vacaciones anuales durante los períodos establecidos por la oficina de farmacia por causa no imputable al mismo. Esos cinco días serán empleados en el tiempo y forma que acuerden el titular del establecimiento y el personal afectado, por tanto, no necesariamente acumulados a los 30 días. Esta regla tiene las siguientes excepciones:
•En el caso de que la farmacia decida cerrar por vacaciones. En cuyo caso, las vacaciones se disfrutarán por los trabajadores obligatoriamente en el período de cierre, sin derecho a compensación adicional de ningún tipo.
•En caso de que el período de vacaciones se haya subdividido por acuerdo entre las partes en fracciones no inferiores a una semana.

Cómo se determina en la farmacia quién disfruta las vacaciones y en qué fecha.
De acuerdo con el Estatuto de lo Trabajadores “debe de ser fijada la fecha de común acuerdo entre el empresario y el trabajador, de acuerdo con lo que establezca el convenio”. El convenio establece unas reglas de preferencias, al contemplar que a distribución de las fechas del disfrute “se decidirá por el propio personal afectado y, en caso de no llegarse a un acuerdo, se tendrán en cuenta los criterios prioritarios de las necesidades familiares y de antigüedad al servicio de la empresa”. Por tanto, debe de negociarse un calendario de vacaciones teniéndose en cuenta los criterios antedichos.

Pero, ¿qué pasa si no hay negociación? El empresario podrá callar o podrá fijar él unilateralmente las vacaciones para sus empleados. Hay un plazo mínimo para comunicar las vacaciones al trabajador que es, al menos de dos meses de antelación, del comienzo de su disfrute. Si al trabajador no se le han comunicado sus vacaciones o no está conforme con la fecha asignada podrá presentar una demanda ante la Jurisdicción Social a través de un proceso judicial que, en ambos casos, se tramita a través de una modalidad especial, urgente y sumaria, cuya sentencia es irrecurrible.

Cuándo se pueden disfrutar las vacaciones en otra fecha.
La reforma operada por el RDL 3/2012, de 12 de febrero, de medidas urgentes para la reforma del mercado laboral, el Estatuto de los Trabajadores, dispone de un nuevo apartado 3 al art. 38, que sostiene dos razones que avalan el cambio de fechas y de disfrute de vacaciones más allá del año natural:
•En las situaciones de incapacidad temporal derivada de embarazo, el parto o la lactancia natural o con el período de suspensión del contrato de trabajo previsto en el artículo 48.4 y 48.bis del Estatuto de los Trabajadores, se tendrá derecho a disfrutar las vacaciones en fecha distinta a la de la incapacidad temporal o a la del disfrute del permiso que por aplicación de dicho precepto le correspondiera, al finalizar el período de suspensión, aunque haya terminado el año natural a que correspondan.
•En el caso de que el período de vacaciones coincida con una incapacidad temporal por contingencias distintas a las señaladas anteriormente y que imposibilite al trabajador disfrutarlas, total o parcialmente, durante el año natural a que corresponden, el trabajador podrá hacerlo una vez finalice su incapacidad y siempre que no hayan transcurrido más de dieciocho meses a partir del final del año en que se hayan originado.
A la vista de esta reforma ha de considerarse que el art. 35.6 y 7 del convenio, que también contempla ambos supuestos, no es de aplicación ya que no respeta el contenido mínimo de la nueva normativa nacional, que se ha de aplicar con prioridad frente al convenio por ser más beneficiosa para el trabajador.

La prueba de VIH en la farmacia

La semana pasada leíamos en prensa que expertos de la Agencia del Medicamento de Estados Unidos ven con buenos ojos, e incluso recomiendan, la venta en las farmacias de la prueba del VIH. Se trata de un test doméstico con el que en tan sólo 20 minutos el cliente puede saber si está o no infectado y tiene el temido SIDA. Para ello, no es preciso un análisis de sangre, sino tan sólo una muestra de saliva.

Con este test se detecta, según informan los medios, el 93% de los casos positivos y el 99%, en caso de no ser portador. Se trata, por consiguiente, de un medio de diagnóstico precoz de la infección que puede permitir mejorar la efectividad del tratamiento que deba ponerse y tener controlada la enfermedad, (disfrutando de una buena calidad de vida), pero también evitar el contagio, que se produce, en muchas ocasiones por desconocimiento de estar enfermo.

Esta prueba de VIH es un análisis que podría asemejarse a la prueba de embarazo, cuya venta en la farmacia está hoy está ampliamente aceptada, al igual que la prueba de glucosa, para las que no es necesaria prescripción médica. La pregunta que nos hacemos, por tanto, es si en España, al día de hoy, la prueba de VIH se podría vender libremente en la farmacia, como se quiere hacer en EEUU, y de igual manera que si se tratara de una prueba de embarazo.

La respuesta es no. El Real Decreto 1662/2000, de 29 de septiembre, sobre productos sanitarios para diagnóstico in Vitro, dice en el art. 13 que la venta al público de los productos para autodiagnóstico se realizará exclusivamente a través de las oficinas de farmacia, pero añade que “se exigirá la correspondiente prescripción” estableciendo como excepción a esta exigencia “los productos para el diagnóstico del embarazo y de la fertilidad, así como en los productos de autodiagnóstico para la determinación de la glucemia”. Por tanto, la prueba de VIH doméstica y sin prescripción, a la vista de la normativa actual, no se podría vender libremente (sin prescripción) en la oficina de farmacia.
Esto no empece a que la Farmacia esté claramente comprometida con el problema de salud que significa el SIDA. Por ello, se están adoptado programas conjuntos de actuación entre las Consejerías de Salud de distintas Comunidades Autónomas (entre ellas, Castilla y León o Cataluña) y las farmacias para que el ciudadano pueda conocer, con una simple visita a la botica, si tiene o no la enfermedad de una forma rápida y con garantía de confidencialidad. Además, estos programas buscan algo más, que es la información y el consejo de un profesional sanitario: el farmacéutico; porque posiblemente, al día de hoy, nadie esté preparado para recibir en la soledad de su casa la noticia de tener SIDA, a pesar de los grandes avances en su tratamiento.