La prueba de VIH en la farmacia

La semana pasada leíamos en prensa que expertos de la Agencia del Medicamento de Estados Unidos ven con buenos ojos, e incluso recomiendan, la venta en las farmacias de la prueba del VIH. Se trata de un test doméstico con el que en tan sólo 20 minutos el cliente puede saber si está o no infectado y tiene el temido SIDA. Para ello, no es preciso un análisis de sangre, sino tan sólo una muestra de saliva.

Con este test se detecta, según informan los medios, el 93% de los casos positivos y el 99%, en caso de no ser portador. Se trata, por consiguiente, de un medio de diagnóstico precoz de la infección que puede permitir mejorar la efectividad del tratamiento que deba ponerse y tener controlada la enfermedad, (disfrutando de una buena calidad de vida), pero también evitar el contagio, que se produce, en muchas ocasiones por desconocimiento de estar enfermo.

Esta prueba de VIH es un análisis que podría asemejarse a la prueba de embarazo, cuya venta en la farmacia está hoy está ampliamente aceptada, al igual que la prueba de glucosa, para las que no es necesaria prescripción médica. La pregunta que nos hacemos, por tanto, es si en España, al día de hoy, la prueba de VIH se podría vender libremente en la farmacia, como se quiere hacer en EEUU, y de igual manera que si se tratara de una prueba de embarazo.

La respuesta es no. El Real Decreto 1662/2000, de 29 de septiembre, sobre productos sanitarios para diagnóstico in Vitro, dice en el art. 13 que la venta al público de los productos para autodiagnóstico se realizará exclusivamente a través de las oficinas de farmacia, pero añade que “se exigirá la correspondiente prescripción” estableciendo como excepción a esta exigencia “los productos para el diagnóstico del embarazo y de la fertilidad, así como en los productos de autodiagnóstico para la determinación de la glucemia”. Por tanto, la prueba de VIH doméstica y sin prescripción, a la vista de la normativa actual, no se podría vender libremente (sin prescripción) en la oficina de farmacia.
Esto no empece a que la Farmacia esté claramente comprometida con el problema de salud que significa el SIDA. Por ello, se están adoptado programas conjuntos de actuación entre las Consejerías de Salud de distintas Comunidades Autónomas (entre ellas, Castilla y León o Cataluña) y las farmacias para que el ciudadano pueda conocer, con una simple visita a la botica, si tiene o no la enfermedad de una forma rápida y con garantía de confidencialidad. Además, estos programas buscan algo más, que es la información y el consejo de un profesional sanitario: el farmacéutico; porque posiblemente, al día de hoy, nadie esté preparado para recibir en la soledad de su casa la noticia de tener SIDA, a pesar de los grandes avances en su tratamiento.

Obligación de entregar ticket o recibo de venta en la farmacia

Cuando se habla de facturas en la oficina de farmacia ha de diferenciarse entre venta de medicamentos y productos sanitarios y, en su caso (no siempre) otros productos. En el primer caso el titular está sujeto al rendimiento de actividades económicas como profesional (no como sociedad) y además está está sujeto al régimen fiscal de recargo de equivalencia, razón por la que el farmacéutico no viene obligado a emitir factura (Real Decreto 1496/2003, de 28 de noviembre), pero sí ticket por aplicación de normativa sanitaria (Ley 29/2006, de 26 de julio, de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios), que prevé de forma expresa esta obligación.

Por otro lado, cuando en la farmacia hay una SL bajo la cual se factura la venta de parafarmacia y otros productos diferentes a los medicamentos y productos sanitarios se aplica el régimen general previsto en el Real Decreto 1496/2003, de 28 de noviembre, en el que se aprueba el Reglamento por el que se regulan las obligaciones de facturación, y se modifica el Reglamento del Impuesto sobre el Valor Añadido.

En cualquier caso, en la farmacia siempre ha de expedirse y entregarse ticket de venta, justificante o factura de todas las operaciones de venta, ya sea de productos o de servicios. Además el titular queda obligado a conservar copia o matriz de aquellos, que estarán a disposición de la Agencia Tributaria a efectos fiscales, en su caso.

El contenido del ticket y sus copias, sin perjuicio de los datos o requisitos que puedan resultar obligatorios a otros efectos y de la posibilidad de incluir cualesquiera otras menciones, incluirá los siguientes datos o requisitos:
• Número y, en su caso, serie. La numeración de los tiques dentro de cada serie será correlativa.
• Número de identificación fiscal, así como el nombre y apellidos, razón o denominación social completa del obligado a su expedición.
• Tipo impositivo aplicado o la expresión IVA incluido.
• Contraprestación total.

Así mismo, la Ley 29/2006, de 26 de julio, de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios, en su art. 15.4, añade requisitos obligatorios a los ya expuestos para los supuestos de venta de medicamentos, de forma que en el ticket debe constar el nombre del medicamento, su precio de venta al público y la aportación del paciente. En el caso de los medicamentos que no se financien con fondos públicos habrá de reflejarse el descuento que, en su caso, se hubiese realizado. Actualmente, además, las Comunidades Autónomas están exigiendo que conste también el CIP a fin de que los ciudadanos puedan realizar reclamaciones a la Administración por disconformidad con las cantidades devueltas o reembolso (efectos del copago en jubilados y recetas rojas en general derivados del RD 16/2012)

Así mismo, debe recordarse que las facturas o tickets o justificantes deben ser expedidos en el momento de realizarse la operación de venta en la farmacia, salvo que el destinatario sea un empresario o profesional que actúe como tal, (como en el caso de las residencias de ancianos) en cuyo caso deberán expedirse dentro del plazo de un mes contado a partir del citado momento.

Finalmente, aunque no sea lo habitual, debe recordarse que los importes que figuran en las facturas o documentos sustitutivos podrán expresarse en cualquier moneda, pero se establece una condición necesaria: que el importe del impuesto que, en su caso, se repercuta se exprese en euros. De igual manera las facturas o documentos sustitutivos podrán expedirse en cualquier lengua, pero la Administración Tributaria podrá exigir una traducción al castellano o a otra lengua oficial del Estado.

(nueva redacción adaptada la normativa actualmente vigente)

Quiero comprar o vender una farmacia pero, ¿cómo se calcula su precio?

¿Quieres vender o comprar una farmacia?

El propietario titular de la oficina de farmacia que decide vender su negocio está en realidad traspasando el derecho de apertura (la licencia), en su caso, el local con sus enseres (mobiliario, ordenadores, etc) y el stock de medicinas y parafarmacia.

cuánto cuesta una farmacia
cuánto cuesta una farmacia

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Cómo afecta la reforma laboral a las relaciones laborales en la oficina de farmacia.

Acabamos de tener una huelga general contra la reforma laboral, que se publicó en el RDLey 3/2012, de 2 de marzo y, si bien, todavía está pendiente del trámite parlamentario, por lo que habrá que estar atentos a las enmiendas (me temo que muy pocas), interesa saber cómo afecta esta reforma al farmacéutico que tiene oficina de farmacia.

Se trata de explicar a los farmacéuticos y sus empleados una reforma que, para la prensa e incluso los sindicatos, está pasando como aquella que abarata el despido y crea el contrato de emprendedores (materias que no voy a tratar en este post), pero que es bastante más.

De acuerdo con el preámbulo del RDLey, la reforma tiene como objetivo la flexiseguridad: flexibilidad en las condiciones de trabajo y seguridad en el empleo. ¿Cómo se traduce la flexiseguridad de la reforma en la oficina de farmacia?

1º Suspensión de contratos: El farmacéutico titular podrá suspender el contrato de trabajo de sus empleados por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción sin necesidad de autorización administrativa, si bien es precisa la comunicación a la autoridad laboral y la apertura de un período de consultas a los representantes de los trabajadores (en caso de que no haya se atribuye a una comisión designada por los propios trabajadores). Tras la finalización del período de consultas el empresario notificará a los trabajadores y a la autoridad laboral su decisión sobre la suspensión, que podrá ser, en su caso, impugnada ante la jurisdicción social por sus empleados, (pero que no impide que la medida se lleve a cabo hasta que no se dicte sentencia). 

2º Reducción de jornada:

El farmacéutico titular podrá también reducir la jornada de sus empleados por las mismas causas y procedimiento anterior. La disminución habrá ser entre un 10 y un 70% de la jornada de trabajo.

3º Modificación sustancial de condiciones de trabajo

Cuando concurran causas económicas, técnicas, organizativas o de producción se podrán acordar modificaciones sustanciales de las condiciones de trabajo de los empleados, ya sean estas las pactadas en convenio (por descuelgue) o en el contrato de trabajo, y cuando afectan a:

a) Jornada de trabajo.

b) Horario y distribución del tiempo de trabajo.

c) Régimen de trabajo a turnos.

d) Sistema de remuneración y cuantía salarial.

e) Sistema de trabajo y rendimiento.

f) Funciones, cuando excedan de los límites que para la movilidad funcional prevé el artículo 39 ET.

En estos casos, el titular de la farmacia deberá notificar la decisión al trabajador afectado y a sus representantes legales al menos 15 días antes de la entrada en vigor de la nueva medida. Si el trabajador resulta perjudicado por la medida podrá decidir rescindir su contrato y percibir una indemnización de 20 días de salario por año trabajado, con un máximo de nueve mensualidades. El trabajador podrá presentar demanda ante la jurisdicción social.

4º Tiempo de trabajo

Se puede negociar entre el titular de la farmacia y sus empleados la distribución irregular de la jornada de trabajo a lo largo del año y, en defecto de acuerdo, la norma contempla que el empresario podrá distribuir el 5% de la jornada de trabajo de sus empleados según precise, pero con un límite que es respetar el descanso diario mínimo y semanal previstos legalmente.

5º Clasificación profesional y movilidad funcional

Desaparecen las categorías profesionales y, a partir de ahora sólo habrá grupos profesionales, que son más amplios y permiten que el trabajador desarrolle más funciones. Deberá acordarse el grupo profesional entre el titular de la farmacia y el trabajador y, los convenios deberán adaptarse en el plazo de un año. A la vista de ello, la movilidad funcional será más fácil.

6º Negociación colectiva:

Se flexibiliza la posibilidad de no aplicar el convenio colectivo (es decir, el descuelgue) en las siguientes materias:

a) Jornada de trabajo.

b) Horario y la distribución del tiempo de trabajo.

c) Régimen de trabajo a turnos.

d) Sistema de remuneración y cuantía salarial.

e) Sistema de trabajo y rendimiento.

f) Funciones, cuando excedan de los límites que para la movilidad funcional prevé el artículo 39 ET.

g) Mejoras voluntarias de la acción protectora de la Seguridad Social.

Para acordar el descuelgue sólo es preciso que concurran causas económicas, técnicas, organizativas o de producción,  entendiendo que concurren causas económicas, cuando haya una disminución de ingresos o ventas durante dos trimestres consecutivos, o una situación económica negativa con pérdidas actuales o previstas.

La inaplicación ha de acordarse entre la empresa y los representantes de los trabajadores legitimados para negociar un convenio colectivo (es preciso un periodo de consultas) y cuando no los hay, como ocurre normalmente en las farmacias, los trabajadores atribuirán su representación a una comisión.

Si no hay acuerdo actuará la comisión paritaria a instancia de parte (que dispone de un máximo de 7 días para resolver), y si esta no alcanzara un acuerdo, se podrá acudir a los procedimientos de mediación o arbitraje.

7º.  La prioridad del convenio de empresa sobre el sectorial

Si se negocia un convenio colectivo en la farmacia éste se aplicará con preferencia al convenio sectorial de oficinas de farmacia, en las siguientes materias, (incluso si se negocia por debajo del sectorial y los trabajadores pasan a tener peores condiciones laborales):

a) La cuantía del salario base y de los complementos salariales, incluidos los vinculados a la situación y resultados de la empresa.

b) El abono o la compensación de las horas extraordinarias y la retribución específica del trabajo a turnos.

c) El horario y la distribución del tiempo de trabajo, el régimen de trabajo a turnos y la planificación anual de las vacaciones.

d) La adaptación al ámbito de la empresa del sistema de clasificación profesional de los trabajadores.

e) La adaptación de los aspectos de las modalidades de contratación que se atribuyen por el ET a los convenios de empresa.

f) Las medidas para favorecer la conciliación entre la vida laboral, familiar y personal.

g) Aquellas otras que dispongan los acuerdos y convenios colectivos a que se refiere el artículo 83.2 ET.

Luces y sombras sobre los contratos de cuentas en participación en la Farmacia (parte I)

Los contratos de cuentas en participación en las oficinas de farmacia han sido puestos en primera línea de actualidad por el empresario Dorribo, en el caso Campeón. Sin embargo es una fórmula de financiación para la compra de la farmacia que no es descabellada, siempre que se tengan muy claros determinados conceptos entre las partes, que así quede acreditado en el propio contrato y que no se olviden las especialidades normativas de las oficinas de farmacia.

¿Qué es un contrato de cuentas en participación?

Dice el Código de Comercio que “Podrán los comerciantes interesarse los unos en las operaciones de los otros, contribuyendo para ellas con la parte del capital que convinieren, y haciéndose partícipes de sus resultados prósperos o adversos en la proporción que determinen.”

Se trata por tanto de una forma de conseguir financiación por el que será titular de la farmacia (gestor), sabiendo que aquel que aporta capital (partícipe) lo que recibe a cambio no son intereses, sino un porcentaje de los beneficios generados por el negocio.

¿Cómo se hace el contrato de cuentas en participación?

No es necesaria ninguna solemnidad. Puede contratarse privadamente de palabra o por escrito, pero lo relevante es que pueda probarse su existencia por cualquiera de los medios reconocidos en Derecho, lo que determina que, en la práctica, deban revestir la condición de escritos. No es preciso darle solemnidad ante el Notario.

En consecuencia, firmar un contrato de cuentas en participación es fácil, pero lo relevante siempre es su contenido, que deberá ajustarse a la normativa mercantil y farmacéutica.

¿El contrato de cuentas en participación es un préstamo?

No es un préstamo. El partícipe pone un capital en el negocio (farmacia) y a cambio recibe un porcentaje de los beneficios, según lo pactado, es decir, el partícipe asume un riesgo con una expectativa de ganancia. El farmacéutico (gestor) no tiene que devolverle la cantidad invertida, sino aplicarla al negocio, de acuerdo con lo pactado en las cuentas en participación.

¿Con el contrato de cuentas en participación se crea una sociedad?

No. No se crea una sociedad mercantil con personalidad jurídica propia. Las cuentas en participación no son una sociedad civil, comunidad de bienes, sociedad profesional o de otro tipo. Se trata una fórmula asociativa para conseguir, en el caso de las farmacias, financiación por el que será titular-propietario y beneficios por el inversor o partícipe.

¿El partícipe puede tener la propiedad de la farmacia en razón del contrato que se firme?

No. En el contrato de cuentas en participación no puede negociarse que el inversor o partícipe adquiera la propiedad de la farmacia, ni siquiera de un porcentaje, ya que si así fuera, la cláusula será nula por ilegal, y ello con independencia de que el contrato fuera exclusivamente privado.

El partícipe debe tener la certeza de que no tiene la propiedad y que no puede reivindicarla.

¿Cómo puede controlar el partícipe que el farmacéutico no le engaña?

El inversor o partícipe ha puesto un dinero en la farmacia con la expectativa de que esta va a generar beneficios y, de acuerdo con lo negociado, recibirá información de cómo evoluciona la farmacia, de igual manera que, también según lo pactado, irá recibiendo sus beneficios.

Sin embargo, debe quedar claro que el partícipe no puede gestionar la farmacia ni decidir sobre contratos laborales ni compras o ventas. El gestor, quien decide sobre la farmacia, es siempre el farmacéutico. Quien decide a qué distribuidora comprar es el farmacéutico; hacer los pedidos le corresponde también a él; la gestión económica de la farmacia es exclusiva del titular.

Por tanto, en este contrato de cuentas en participación en la farmacia el inversor o partícipe es y debe ser un “convidado de piedra” que sólo aparece para recibir sus beneficios y debe confiar en la gestión del farmacéutico.

¿Cuál es el gran problema?

El gran problema es que el papel todo lo aguanta. El contrato firmado entre las partes, es privado, no precisa pasar por el Notario, no tiene control de Sanidad, ni de los Colegios Profesionales. Por ello, el farmacéutico, ávido por tener farmacia, firma en ocasiones contratos que, bajo la apariencia de las cuentas en participación, incluyen cláusulas claramente ilegales, que le pueden generar en el futuro grandes problemas, que se analizarán un próximo post.