Luces y sombras sobre los contratos de cuentas en participación en la Farmacia (parte I)

Los contratos de cuentas en participación en las oficinas de farmacia han sido puestos en primera línea de actualidad por el empresario Dorribo, en el caso Campeón. Sin embargo es una fórmula de financiación para la compra de la farmacia que no es descabellada, siempre que se tengan muy claros determinados conceptos entre las partes, que así quede acreditado en el propio contrato y que no se olviden las especialidades normativas de las oficinas de farmacia.

¿Qué es un contrato de cuentas en participación?

Dice el Código de Comercio que “Podrán los comerciantes interesarse los unos en las operaciones de los otros, contribuyendo para ellas con la parte del capital que convinieren, y haciéndose partícipes de sus resultados prósperos o adversos en la proporción que determinen.”

Se trata por tanto de una forma de conseguir financiación por el que será titular de la farmacia (gestor), sabiendo que aquel que aporta capital (partícipe) lo que recibe a cambio no son intereses, sino un porcentaje de los beneficios generados por el negocio.

¿Cómo se hace el contrato de cuentas en participación?

No es necesaria ninguna solemnidad. Puede contratarse privadamente de palabra o por escrito, pero lo relevante es que pueda probarse su existencia por cualquiera de los medios reconocidos en Derecho, lo que determina que, en la práctica, deban revestir la condición de escritos. No es preciso darle solemnidad ante el Notario.

En consecuencia, firmar un contrato de cuentas en participación es fácil, pero lo relevante siempre es su contenido, que deberá ajustarse a la normativa mercantil y farmacéutica.

¿El contrato de cuentas en participación es un préstamo?

No es un préstamo. El partícipe pone un capital en el negocio (farmacia) y a cambio recibe un porcentaje de los beneficios, según lo pactado, es decir, el partícipe asume un riesgo con una expectativa de ganancia. El farmacéutico (gestor) no tiene que devolverle la cantidad invertida, sino aplicarla al negocio, de acuerdo con lo pactado en las cuentas en participación.

¿Con el contrato de cuentas en participación se crea una sociedad?

No. No se crea una sociedad mercantil con personalidad jurídica propia. Las cuentas en participación no son una sociedad civil, comunidad de bienes, sociedad profesional o de otro tipo. Se trata una fórmula asociativa para conseguir, en el caso de las farmacias, financiación por el que será titular-propietario y beneficios por el inversor o partícipe.

¿El partícipe puede tener la propiedad de la farmacia en razón del contrato que se firme?

No. En el contrato de cuentas en participación no puede negociarse que el inversor o partícipe adquiera la propiedad de la farmacia, ni siquiera de un porcentaje, ya que si así fuera, la cláusula será nula por ilegal, y ello con independencia de que el contrato fuera exclusivamente privado.

El partícipe debe tener la certeza de que no tiene la propiedad y que no puede reivindicarla.

¿Cómo puede controlar el partícipe que el farmacéutico no le engaña?

El inversor o partícipe ha puesto un dinero en la farmacia con la expectativa de que esta va a generar beneficios y, de acuerdo con lo negociado, recibirá información de cómo evoluciona la farmacia, de igual manera que, también según lo pactado, irá recibiendo sus beneficios.

Sin embargo, debe quedar claro que el partícipe no puede gestionar la farmacia ni decidir sobre contratos laborales ni compras o ventas. El gestor, quien decide sobre la farmacia, es siempre el farmacéutico. Quien decide a qué distribuidora comprar es el farmacéutico; hacer los pedidos le corresponde también a él; la gestión económica de la farmacia es exclusiva del titular.

Por tanto, en este contrato de cuentas en participación en la farmacia el inversor o partícipe es y debe ser un “convidado de piedra” que sólo aparece para recibir sus beneficios y debe confiar en la gestión del farmacéutico.

¿Cuál es el gran problema?

El gran problema es que el papel todo lo aguanta. El contrato firmado entre las partes, es privado, no precisa pasar por el Notario, no tiene control de Sanidad, ni de los Colegios Profesionales. Por ello, el farmacéutico, ávido por tener farmacia, firma en ocasiones contratos que, bajo la apariencia de las cuentas en participación, incluyen cláusulas claramente ilegales, que le pueden generar en el futuro grandes problemas, que se analizarán un próximo post.

¿Cómo afecta la huelga general del día 29 de marzo a la oficina de farmacia?

En la farmacia, tanto los titulares como los trabajadores, se hacen preguntas sobre la huelga.  Aquí se exponen algunas de ellas con su respuesta.

¿Y si mis empleados quieren hacer huelga el próximo día 29 de marzo, qué puedo hacer?

Todo trabajador tiene derecho a hacer huelga el próximo día 29. En ese caso, tendrá que informar al titular de la farmacia, quien no puede impedir el ejercicio del derecho salvo que la farmacia ese día esté de guardia, en cuyo caso, deberá estar abierta como servicios mínimos, para garantizar los servicios esenciales de la comunidad. 

Yo soy titular de la farmacia, ¿puedo hacer huelga?

La huelga es un derecho de los trabajadores, no de los empresarios. El titular de la farmacia es el propietario de la misma, el empresario, por lo que si cierra la farmacia, estrictamente, no está ejerciendo el derecho de huelga, con las consiguientes consecuencias para sus trabajadores.

 ¿Cuáles son los efectos de la huelga en el contrato del trabajador?

El contrato laboral se suspende, por lo que las obligaciones contractuales, como son trabajar y recibir la remuneración pactada, cesan durante el tiempo que se ejerza el derecho de huelga. Sin embargo, se mantiene el deber de buena fe y no caben actitudes como insultos, agresiones o amenazas al empresario o resto de los trabajadores, dado que el trabajador seguirá en la farmacia una vez se levante la suspensión contractual.

 ¿Qué se descuenta de la  nómina del trabajador?

El salario del día de huelga, pero también la parte proporcional de las pagas extraordinarias y de descanso semanal. A efectos de cómputo se incluye el salario base y complementos salariales complementarios, tanto personales como de puesto de trabajo (ejemplo: antigüedad o turnicidad) y el salario en especie. La huelga no afecta al disfrute de las vacaciones, ni a su duración ni a su remuneración.

 ¿Tiene el titular de la farmacia que pagar la cotización a la Seguridad Social del día de huelga del empleado?

No. El trabajador que ejerce el derecho de huelga pasa a una situación de alta especial de Seguridad Social, en la que no hay cotización ni por parte del empresario ni del trabajador. Sin embargo, en caso de que el trabajador decida hacer huelga, no durante toda su jornada laboral, sino sólo durante parte de ella, aquel estará de alta real en la Seguridad Social durante toda la jornada y hay obligación de cotizar por la retribución realmente percibida por el trabajador. En este último caso, no hay establecido ningún mínimo de horas trabajadas o de ejercicio de huelga.

Si el trabajador, por el contrario, está en alta especial, debe aclararse que, no tiene derecho a solicitar la prestación por desempleo ni la de incapacidad temporal por el día en huelga, si bien mantiene su derecho a la atención sanitaria.