Por qué el farmacéutico debe tener régimen conyugal de separación de bienes

Cuando una pareja decide casarse, en la vorágine de preparativos, a lo que menos presta atención es al régimen jurídico económico que tendrá su matrimonio a partir de ese día tan feliz. Esto es un grave error, que se acentúa en los supuestos en los que uno de los cónyuges es profesional, como un farmacéutico.

Es conocido por todos que hay dos regímenes económicos matrimoniales: ganaciales y separación de bienes. El primero opera por defecto en el territorio español, (salvo en ciertas Comunidades Autónomas como Cataluña, Aragón o Baleares),  lo que significa que si no se otorgan, ante Notario, capitulaciones matrimoniales en las que se acuerde el régimen de separación de bienes, las partes estarán sujetas al régimen de gananciales.

A pesar de que parece en muchos casos que plantear la opción de la separación de bienes antes de la boda es casi empezar a pensar en el divorcio, debe quedar claro que este régimen precisamente busca y persigue la estabilidad y aseguramiento del patrimonio de la pareja, lo que cobra especial notoriedad en casos de responsabilidades profesionales.

No debe olvidarse que el matrimonio es una sociedad, por lo que si hay gananciales todo el patrimonio entra en “un saco común”, lo que implica que si uno de los socios (cónyuges) incurre en alguna responsabilidad o le exigen legalmente una cantidad importante de dinero, todo el patrimonio se verá afectado;  las deudas no distinguirían entre cónyuges. Por el contrario, en caso de tener separación de bienes sólo el cónyuge responsable o deudor verá mermado su patrimonio, dejándose a salvo el patrimonio del otro cónyuge.

 Hoy en día considero que todos los profesionales deberían tener separación de bienes y esto se puede pactar, no sólo antes de la boda, sino en cualquier otro momento posterior.