La importancia de elegir bien el dominio en la farmacia y el ejemplo de felipesexto

 

En plena vorágine del posicionamiento del sector farmacéutico en Internet, hoy traigo un tema muy interesante: Qué dominio debo tener en mi farmacia o, lo que es lo mismo, cómo se tiene que llamar mi farmacia en Internet.

photo credit: dampoint via photopin cc
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La farmacia en Internet (#Farmaencuentro2)

Este fin de semana nos hemos ido a Sevilla, que es la sede en la que ha debatido ampliamente sobre redes sociales, internet y farmacia. Es el llamado Farmaencuentro que se ha celebrado en el Real Colegio Oficial de Farmacéuticos de Sevilla en un ambiente de mucho trabajo y gran compañerismo.

En esta ocasión me encomendaron dar una charla sobre legalidad de la farmacia 2.0. y confío en que haya aclarado dudas a muchos de los presentes, porque se trata de una de las materias que más quebraderos de cabeza da a todos aquellos que se lanzan al mundo 2.0. Y esto es así porque expresamente hay muy poco en nuestras leyes sobre presencia en internet y, por otro lado, parece ser una puerta que da miedo abrir a nuestras administraciones y legisladores.

Ya he comentado en este blog que Internet ha venido para quedarse y eso hay que asumirlo. Una vez que se haga, el paso siguiente es lanzarse al mundo virtual, que no es más que el mundo real pero con otras herramientas, pero la base es la misma. El farmacéutico tiene que ejercer como profesional de la salud tanto en el mundo online como en el offline.

Un hecho incontestable es que nuestro modelo de farmacia, que es muy bueno, necesita de clientes y si desde aquí no subimos al tren de Internet, vendrán de otros países y se quedarán con nuestro negocio de salud. Ya la competencia no está a 250 metros de nuestra farmacia, en la calle transversal o en la plaza mayor, sino en cualquier punto del mundo. Es tan sencillo como eso: o la farmacia se adapta reinventándose o está tocada de muerte. No en vano traigo a colación que ya países de nuestro entorno jurídico, como recientemente Francia, permiten vender online medicamentos sin receta con normativa nacional clara como el agua, que es de lo que nuestro país, en este sector, adolece.

Debe reflexionarse sobre el hecho de que estar online no difiere mucho estar en la botica dispensando personalmente. Se trata de un canal más de venta, pero también de asesoramiento farmacéutico y, precisamente, este asesoramiento es el gran valor añadido de estos establecimientos online si los ligamos con la farmacia. Para ello hay múltiples herramientas como skype, chat o un simple email, pero también se puede hacer el asesoramiento a través de blogs (p.e. http://a5farmacia.blogspot.com.es) o videos (p.e. www.quemedaspara.es) Estar online es tener abierto un canal de asesoramiento farmacéutico durante 24 horas a los cuatro continentes del mundo. Por ello, el consejo farmacéutico es la llave que abre la botica al mundo virtual y, a partir de ahí, cada uno deberá optar por las múltiples vías existentes para capitalizar ese esfuerzo.

En definitiva, estar en internet no tiene por qué ser algo distinto de la farmacia tradicional y no debe implicar comportamientos diferentes. El profesional lo es tanto en el mundo real como en el mundo virtual y los esfuerzos e inversiones se rentabilizan en ambos ámbitos.

Hace poco una parafarmacia española, www.tubotica.es, ligada a una farmacia, me comentaba que su último cliente era de Arizona, USA. Con ello quiero hacer ver que el mundo ahí, es muy grande y está abierto a todos, existen las herramientas, pero a partir de ahí hay que trabajarlo y mucho. Pero la presencia en internet no puede ser de cualquier forma. Por el contrario, ha de invertirse en un buen asesoramiento legal, hay que hacerlo, reitero, rodeado de la máxima legalidad y ahí el farmacéutico debe ser serio, porque algo mal planteado o mal instrumentalizado puede ser fatal para el negocio, no sólo virtual sino también presencial.

Sobre la lista única de farmacias online

Acabo de leer en El Global del 26 octubre que Sanidad hará una lista única de farmacias ‘online’ legales (http://www.elglobal.net/elglobal/articulo.aspx?idart=684681&idcat=784&tipo=2).

Esto me llama poderosamente la atención por dos razones, la primera porque la Administración comenzaría a tomar medidas para que las farmacias puedan posicionarse en las redes sociales e Internet (eso que llamamos Farmacia 2.0) y, la segunda, porque si realmente quiere hacerse una lista de farmacias online podríamos estar asistiendo al inicio en el cambio de muchos conceptos clásicos, lo que indudablmente implicaría importantes modificaciones jurídicas.

Por otro lado, esta noticia no puede leerse sin saber que el Consejo de Ministros del día 19 de octubre aprobó el anteproyecto de reforma de la Ley de Garantías y, según consta en www.lamoncloa.gob.es, “se pondrá una atención especial y activa a la venta de medicamentos por Internet, prohibiéndose la venta a domicilio y la publicidad de estos, dado el preocupante número de ventas ilegales registrado el año pasado en esta materia”.

Veamos los interrogantes:

• Hoy por hoy las farmacias con su nombre no pueden tener presencia en Internet tal y como ya traté en otro post (http://wp.me/p2guiz-2l) , por tanto el planteamiento desde Sanidad de listar las farmacias online significa que estas podrán tener su web e interactuar desde ella. Se trata de un primer paso importante que precisa aclarar las dificultades interpretativas de la ley hoy vigente y, además, un posicionamiento claro desde los Colegios Profesionales (hoy en algunos se tolera y en otros se prohíbe).

• Que haya un listado de farmacias online ¿significa que esas farmacias pueden vender medicamentos? Hoy, con la legislación vigente, claramente no se puede y, además, no parece que vaya a haber cambios en este punto a la vista del Consejo de Ministros del 19 de octubre, donde se sostuvo la necesidad de prohibición de la venta a domicilio de medicamentos y su publicidad. Por tanto, tendríamos sólo farmacias online que podrían vender parafarmacia (lo que ya hacen algunas, ya sea con su nombre o con otro nombre comercial).
Mi pregunta entonces es la siguiente: ¿necesitamos un listado de farmacias online para vender parafarmacia? Creo que no. El listado sólo tiene sentido si lo enlazamos con el medicamento y la necesidad de combatir medicamentos fraudulentos y/o falsificados.

• ¿Cuál va a ser el estatuto jurídico de las farmacias online?, ¿tienen que depender de una farmacia autorizada físicamente o, es posible una exclusivamente online? ¿Podría significar esto que hay una posibilidad de apertura online? O ¿incluso una especie de apertura libre online?
Supongo que, al menos en un primer momento, las farmacias online irán ligadas a la farmacia física autorizada, lo que permitiría un mejor y mayor control de las mismas por parte de la Administración sanitaria.
Por otro lado, no puede olvidarse que el reconocimiento de la farmacia online supondrá la necesidad de delimitar los requisitos específicos necesarios para su funcionamiento y, entre otras cosas, podría haber un pronunciamiento sobre si la titularidad también deberá ir de la mano de la propiedad o, por el contrario, cabrá la posibilidad de crear sociedades mercantiles y la entrada de socios no farmacéuticos.

¿Es legal la compra (y venta) de medicamentos por Internet?

Hace unos días se planteaba un interesante debate en Twitter sobre si es legal que los ciudadanos con residencia en España compren medicamentos en países como Andorra. Es difícil en 140 caracteres exponer la opinión personal, así que visto el interés, esta semana mi post lo dedico a ese tema.

Haciendo un poco de investigación en Internet he visto que hay variadas formas de compra de medicamentos, pero me voy a centrar en las farmacias online. Algunas sólo ofrecen una decena de artículos, para los que en España se exige receta médica, pero que envían sin pregunta alguna, derivando la responsabilidad en el comprador y su buen entender “médico/sanitario”. Otras avisan de que el médico del comprador ha de tener conocimiento de ese consumo (me río imaginando al paciente yendo al médico y diciéndole que compra p.e. Viagra por Internet, “para su conocimiento”) Incluso he visto una farmacia que, con domicilio en Inglaterra, vende en España con plazo de entrega de 1 ó 2 días y tiene un teléfono de consulta de Madrid (¡!). El tema es variopinto pero de gran incidencia en nuestra salud y en la genérica salud pública.

Debemos recordar que el consumo de medicamentos no controlados por la Agencia Española del Medicamento (incluso aunque se compre una caja con marca que no se sabe muy bien de dónde viene) o en establecimientos diferentes a los autorizados en España (farmacias oficiales), suponen un riesgo potencial para la salud y, además, no debe olvidarse que cualquier problema que tenga el comprador deriva en nuestros hospitales, debiendo los médicos hacer todo tipo de elucubraciones sobre qué se ha consumido realmente e incurriéndose en gastos de medicinas, pruebas diagnósticas e incluso estancias hospitalarias que afronta el Estado. En este punto, alzo la voz para decir que aunque el paciente no pague, la Sanidad no es gratuita, cuesta dinero.

En ocasiones he oído que si el establecimiento de venta está en el extranjero es legal, pero creo que han de hacerse varias reflexiones.
Está claro que si el establecimiento está en España es totalmente ilegal. En este sentido valga recordar que la Ley de Garantías dice de forma expresa que: “se prohíbe la venta por correspondencia y por procedimientos telemáticos de medicamentos y productos sanitarios sujetos a prescripción médica” y, más adelante añade, “se prohíbe, asimismo, la venta a domicilio y cualquier tipo de venta indirecta al público de medicamentos”.
Esta normativa española no se puede aplicar a las transacciones de venta realizadas por establecimientos mercantiles extranjeros y esto es algo incuestionable. Entonces, ¿significa que se puede comprar sin límites fuera de España? Yo en estos casos siempre repregunto: ¿se puede comprar por internet y recibir en España drogas ilegales desde países donde sean legales? O ¿puedes traer a España animales que están protegidos, pero que en el país de origen, donde lo las comprado, no lo son? La respuesta es clara. Entonces, posiblemente lo que hay que aclarar si el medicamento que viene de fuera es legal o no.

Si consideramos que sólo los medicamentos autorizados en España son los legales para su consumo en nuestro país, el resto que vienen de fuera y no disponen de esa autorización son ilegales.
¿Puede el consumidor comprar por Internet algo ilegal para consumir en España?. No.

Ante esta situación se me ocurren tres cosas:
1. Es necesario evolucionar. La venta por Internet facilita el comercio y cada vez es más utilizado por la población, por lo que entiendo que debiera permitirse a la farmacia española abrir su radio de actuación. Ha de traerse a colación que recientemente se ha autorizado en Alemania la venta a distancia de las EFGs.

2. Es imprescindible dar formación a la ciudadanía. El paciente de a pie no sabe de medicamentos legales o ilegales y de las implicaciones de su consumo.

3.La venta por Internet no impide el servicio profesional añadido del farmacéutico. Existen herramientas para que el comprador pregunte y consulte a su boticario de igual forma o incluso con más intimidad, que cuando va a la farmacia personalmente.

Receta médica electrónica y otros temas TIC en e-sanidad y farmacia

Se ha publicado el informe sobre la e-sanidad 2012 realizado por el Observatorio Nacional de Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información. Ahí se llegan a algunas conclusiones que merece la pena resaltar, porque, al fin y al cabo, Internet ha venido para quedarse y tenemos que integrarla, de una manera u otra, en el mundo sanitario.

Lo que se ha estudiado son las opiniones y expectativas de los ciudadanos sobre el uso y aplicación de las TIC en el ámbito sanitario y para ello se ha tenido en cuenta la opinión de una muestra amplia y variada, tanto del ámbito rural, urbano como semiurbano. También se han valorado el nivel de estudios, grupos de edad y el perfil tecnológico de los individuos. De forma general, se concluye que el grupo de 25-49 años, aquellos que tienen un nivel más alto de estudios, mayor clase social y aquellos más tecnológicos son lo que entienden, están más informados y valoran más las aplicaciones que hay actualmente en marcha en relación con la e-salud.

Sin embargo, es diferente que se hable de historia clínica que de e-receta. Aquí, voy a resaltar sólo aquellos aspectos que, de una forma u otra, afectan a la farmacia.

1º Conocimiento de la receta electrónica por CCAA
El grado de implantación de la receta médica electrónica es diferente según CCAA y ello tiene su reflejo en el estudio, de modo que son Galicia, Extremadura, Baleares, Cantabria, Canarias, Andalucía y Cataluña las CCAA donde el conocimiento de la receta electrónica está más extendido entre los ciudadanos. Está claro, por tanto, que la actuación política difiere de un sitio a otro, de manera importante.

2º En el estudio que analiza y relaciona el conocimiento de la receta médica con el estado de salud de los encuestados se concluye que cuanto peor es el estado de salud autopercibido por los ciudadanos mayor es el conocimiento de la receta electrónica, lo cual es lógico. Hasta que uno va al médico y le entregan la receta no sabe bien cómo funciona el sistema o, lo que es lo mismo, la necesidad de usar la receta hace que el ciudadano tenga conocimiento de su uso.

3º Se ha concluido que el ciudadano valora muy positivamente las innovaciones en la e-sanidad. Así, la receta electrónica tiene una calificación de 8,6/10 estando superada sólo por la historia clínica electrónica (9/10) y supera otras materias como el envío de SMS para recordar una cita o la toma de una medicación (8,57), la imagen digital como radiografías o resonancias (8,4/10) y la petición de cita médica por Internet (8,1/10)

4º No existe, sin embargo, gran diferencia en la valoración por el ciudadano de la receta médica si se tiene en cuenta el perfil de internauta, de modo que aquella difiere sólo dos décimas (quien navega habitualmente: 8,6/10, mientras que quien no lo hace 8,4/10) Sin embargo, en otras innovaciones sí se ven diferencias notables, como en el caso de la petición de cita por Internet. Esto responde a un hecho claro: el ciudadano que va al médico y necesita su receta, se adapta a cómo se la entregan (si es papel o electrónica), lo que quiere es su medicamento, la forma le es más o menos indiferente.

5º Quiero destacar del informe que existe un conocimiento muy bajo de las aplicaciones TIC para el cuidado de la salud, donde se han estudiado la teleasistencia, los videojuegos para dicho cuidado, la posibilidad de enviar información al médico o enfermero desde casa, los programas específicos de los smartphones y la telerreabilitación. Quizás en este ámbito la farmacia también puede entrar, aunque en el estudio no se plantea. Una buena atención farmacéutica, en mi opinión y hoy en día, tendría que dirigirse también al uso de aplicaciones TIC.

6º Finalmente el estudio hace referencia al uso de las tecnologías de la información en la salud desde la perspectiva de la comunicación. Si miramos a nuestro alrededor casi todo el mundo se ha metido en Internet para saber sobre una determinada enfermedad, hasta mis padres lo han hecho y superan los 70 años. Sin embargo el informe arroja el dato (bastante increíble) de que sólo un 48,3% reconoce estas búsquedas. Por otro lado, en las redes sociales este dato baja hasta el 12,8%. Por tanto, no podemos perder de vista que hoy se busca información, lo que nos lleva a la siguiente pregunta, ¿dónde buscamos?
El consejo farmacéutico es uno de los buques insignia de la actual farmacia española, ¿por qué ese consejo no puede darse a través de otras vías diferentes a la presencial en la farmacia? Al día de hoy no tenemos una normativa que permita a las farmacias, de forma clara, tener una página web donde poder incluir información o enlaces de índole médico. Tampoco queda muy claro que la farmacia pueda tener un perfil en Facebook u otras redes abiertas a los ciudadanos.
Por ello, de la mano de este informe, podría comenzarse a avanzar, porque el ciudadano lo pide y el canal de información cada vez es menos presencial. Además, estar en las redes sociales o en Internet no tiene por qué estar reñido con la deontología tradicional farmacéutica.

En conclusión, ha de trabajarse para mantener la farmacia como establecimiento sanitario de referencia para los clientes/pacientes donde recibir consejo farmacéutico, con presencia en las redes sociales e Internet y utilizando las nuevas aplicaciones TIC que poco a poco van saliendo al mercado.