Delegado de personal, enlace sindical, delegado sindical ¿En la farmacia?

La farmacia es como cualquier otro negocio, por lo que en caso de que se den las condiciones que establece la ley hay que tener un representante de los trabajadores. Pero, ¿un delegado de personal? ¿un delegado sindical?

PENSANDO EN DELEGADO SINDICAL

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Al hilo del convenio de oficinas de farmacia y la cesación de la ultraactividad

El lunes el sector de oficina de farmacia se queda sin convenio, tal y como expuse en otra entrada en este blog http://wp.me/p2guiz-6P. Pero, ¿se ha hecho algo?
Aquí voy a dar mi opinión, que es por tanto personal, no sujeta ni a intereses de asociaciones empresariales ni de sindicatos.

El acuerdo del 23 de mayo sobre ultraactividad de los convenios

En mayo los sindicatos más representativos a nivel nacional (CCOO y UGT) y las asociaciones empresariales más representativas (CEOE y CEPYME), integrantes de la comisión de seguimiento del II acuerdo para el empleo y la negociación colectiva 2012, 2013 y 2014, adoptaron un acuerdo, que se ha publicado en el BOE (http://bit.ly/1a1ivyt). Se trata de una hoja de ruta y recomendaciones para avanzar.

Y, ¿qué dice?

1. Se pide a las partes que se negocien en aras de la competitividad de empresarial y la estabilidad del empleo de los trabajadores. Lo cual es lógico en nuestro sistema de relaciones laborales donde si no se tiene convenio parece que no hay normativa laboral aplicable (gran error) y genera inestabilidad, donde la negociación individual en la contratación no se ha fomentado nunca y donde llegar a pactos a nivel de centro de trabajo tiene grandes dificultades. Hasta ahora siempre se ha confiado en nuestros sindicatos y asociaciones para resolver las negociaciones laborales, que se demoraban años y años (pero con el salvavidas de plomo de la ultraactividad) y esto se ha acabado con la nueva legislación. Por ello, o hay convenio vigente o hay Estatuto de los trabajadores y aquí entran en juego las negociaciones personales. A la vista de la nueva situación legal, no estaría nada mal que en los colegios se enseñara a negociar un contrato de trabajo y que los que ya pasaron la ESO e hicieron su carrera tuvieran un curso de formación (que este si les va a servir en su vida real)

2. Se pide a las partes que intenten adoptar medidas de flexibilidad interna. Es decir, se pide cordura, sentido común, que el convenio sea algo más parecido a la plastilina y pueda adaptarse a las situaciones empresariales. No vale ya el convenio rígido, estanco y que no resolvía muchas situaciones. Y qué significa eso de flexibilidad interna en nuestra normativa? pues que el tiempo de trabajo, la clasificación profesional, las funciones y el salario, entre otras condiciones, tengan la necesaria adaptabilidad a las necesidades e intereses de los trabajadores y empresarios, con la participación de la representación legal de los trabajadores en los distintos procesos de adaptación. Hay que pensar en fórmulas nuevas y que las dos partes estén de acuerdo, por tanto se necesita otra mentalidad.

3. Los propios sindicatos y asociaciones empresariales piden una “adecuada revisión e innovación” de los convenios a efectos de garantizar una mayor eficacia. Parece que ha tenido que acabarse la ultraactividad de los convenios (esos que seguían prorrogándose sine die) para que se tenga que pensar en una negociación un poco diferente, que trate temas que realmente interesen y afecten a los trabajadores (más allá de la manida tabla salarial) Los tiempos han cambiado y por tanto no se puede mantener la negociación que se hacía en los años 80-90. Si a “adaptarnos a los tiempos” se le llama innovación, pues adelante, innovemos. Otra vez toca pensar.

4. Se pide que las claúsulas que se negocien sean claras y simples, que se entiendan fácilmente por los trabajadores y empresarios. Es decir se busca una merma de la conflictividad interpretativa de los convenios. Y, ¿por qué ha de pedirse algo que es de perogrullo? Porque muchas veces las negociaciones continúan o se saldan con cláusulas de consenso que pueden ser interpretadas de dos formas, según a quien interese, y otras veces se negocia sin conocer realmente aquello de lo que se habla, con lo cual también se dan problemas interpretativos. Es decir, al final lo negociado tiene que ser interpretada por el juez (que no ha estado en la negociación!). La claridad es muy importante y no es difícil, es necesario voluntad.

5. Se pide agilizar e intensificar los procesos negociadores en curso a fin de propiciar el acuerdo antes del término legal de vigencia de los convenios (el 8 de julio). Pero está claro que eso no se ha hecho, porque en el caso del sector de oficinas de farmacia se bloquearon las negociaciones al no ceder una u otra parte, según se mire. Es decir no se quiso seguir negociando y no hay compromiso que continuar el proceso de negociación.

6. Para los casos de bloqueo de negociaciones, que es lo que pasa en el sector de las oficinas de farmacia, se ha acordado que las partes negociadoras urgentemente acudan a los sistemas de solución extrajudicial de conflictos establecidos en el ámbito del Estado (V ASAC) y de carácter autonómico. Bien, en el caso del convenio de oficinas de famacia no se ha acudido a esta vía (al menos no se ha dicho nada sobre ello) y eso no es buena señal.

Y, entonces a la vista de lo dicho ¿cuáles son mis conclusiones ?

• Lo que se busca con este acuerdo es que se siga negociando en los mismos ámbitos que hasta ahora y esto es bueno si se hace bien. En nuestro caso, un convenio nacional que afecta a todos los trabajadores de la empresa.

• Pero igual es necesario cambiar esos ámbitos….sobre todo si no son capaces sindicatos y asociaciones empresariales en ponerse de acuerdo. No debe olvidarse que trabajadores y empresarios están por encima de intereses sindicales y patronales.

• Para llegar a un acuerdo, posiblemente, las partes negociadoras (por los dos lados) tengan que romper todo lo que han hecho hasta ahora y empezar de cero teniendo en cuenta todos los cambios legislativos laborales que hemos tenido en dos años.

• Posiblemente tengan que cambiar las personas físicas que negocian (por los dos lados), porque hasta ahora no han sido capaces de avanzar en la negociación y están dando más de un quebradero de cabeza a trabajadores y empresarios.

• También, sería bueno que quienes negociaran hubieran pasado por la farmacia recientemente y supieran qué es lo que hay, cual es la problemática real, que es muy distinta de la de hace sólo 2 años.

• En definitiva hay que pedirles buena fe, buena gestión, que sepan lo que hacen y que lo hagan bien, pensando no en ellos sino en quienes representan y acudiendo, cuando no pueden consensuar, a las vías de conciliación extrajudicial, que están para eso.

Y todo esto lo digo pensando que los sindicatos y asociaciones empresariales son necesarios en nuestro Estado de Derecho y Bienestar, pero también considerando que tienen que adaptarse a los nuevos tiempos. Está bien que se conviertan en sujetos políticos pero no pueden olvidar ni al empresario ni al trabajador. No negociar es olvidarles, es dejación de funciones.