La venta de medicamentos por Internet en España: una realidad pero a medias.

El sábado se publicaba en el BOE el Real Decreto 870/2013, de 8 de noviembre, por el que se regula la venta a distancia al público, a través de sitios web, de medicamentos de uso humano no sujetos a prescripción médica (Se puede leer en http://bit.ly/1bliore).

A diferencia de lo que algunos piensan, no significa que mañana todos aquellos que tienen página web pueden vender medicamentos online, sino que es el primer paso (que a mi se me antoja insuficiente).
Vamos a ver qué dice la norma: Continuar leyendo “La venta de medicamentos por Internet en España: una realidad pero a medias.”

Receta médica electrónica y otros temas TIC en e-sanidad y farmacia

Se ha publicado el informe sobre la e-sanidad 2012 realizado por el Observatorio Nacional de Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información. Ahí se llegan a algunas conclusiones que merece la pena resaltar, porque, al fin y al cabo, Internet ha venido para quedarse y tenemos que integrarla, de una manera u otra, en el mundo sanitario.

Lo que se ha estudiado son las opiniones y expectativas de los ciudadanos sobre el uso y aplicación de las TIC en el ámbito sanitario y para ello se ha tenido en cuenta la opinión de una muestra amplia y variada, tanto del ámbito rural, urbano como semiurbano. También se han valorado el nivel de estudios, grupos de edad y el perfil tecnológico de los individuos. De forma general, se concluye que el grupo de 25-49 años, aquellos que tienen un nivel más alto de estudios, mayor clase social y aquellos más tecnológicos son lo que entienden, están más informados y valoran más las aplicaciones que hay actualmente en marcha en relación con la e-salud.

Sin embargo, es diferente que se hable de historia clínica que de e-receta. Aquí, voy a resaltar sólo aquellos aspectos que, de una forma u otra, afectan a la farmacia.

1º Conocimiento de la receta electrónica por CCAA
El grado de implantación de la receta médica electrónica es diferente según CCAA y ello tiene su reflejo en el estudio, de modo que son Galicia, Extremadura, Baleares, Cantabria, Canarias, Andalucía y Cataluña las CCAA donde el conocimiento de la receta electrónica está más extendido entre los ciudadanos. Está claro, por tanto, que la actuación política difiere de un sitio a otro, de manera importante.

2º En el estudio que analiza y relaciona el conocimiento de la receta médica con el estado de salud de los encuestados se concluye que cuanto peor es el estado de salud autopercibido por los ciudadanos mayor es el conocimiento de la receta electrónica, lo cual es lógico. Hasta que uno va al médico y le entregan la receta no sabe bien cómo funciona el sistema o, lo que es lo mismo, la necesidad de usar la receta hace que el ciudadano tenga conocimiento de su uso.

3º Se ha concluido que el ciudadano valora muy positivamente las innovaciones en la e-sanidad. Así, la receta electrónica tiene una calificación de 8,6/10 estando superada sólo por la historia clínica electrónica (9/10) y supera otras materias como el envío de SMS para recordar una cita o la toma de una medicación (8,57), la imagen digital como radiografías o resonancias (8,4/10) y la petición de cita médica por Internet (8,1/10)

4º No existe, sin embargo, gran diferencia en la valoración por el ciudadano de la receta médica si se tiene en cuenta el perfil de internauta, de modo que aquella difiere sólo dos décimas (quien navega habitualmente: 8,6/10, mientras que quien no lo hace 8,4/10) Sin embargo, en otras innovaciones sí se ven diferencias notables, como en el caso de la petición de cita por Internet. Esto responde a un hecho claro: el ciudadano que va al médico y necesita su receta, se adapta a cómo se la entregan (si es papel o electrónica), lo que quiere es su medicamento, la forma le es más o menos indiferente.

5º Quiero destacar del informe que existe un conocimiento muy bajo de las aplicaciones TIC para el cuidado de la salud, donde se han estudiado la teleasistencia, los videojuegos para dicho cuidado, la posibilidad de enviar información al médico o enfermero desde casa, los programas específicos de los smartphones y la telerreabilitación. Quizás en este ámbito la farmacia también puede entrar, aunque en el estudio no se plantea. Una buena atención farmacéutica, en mi opinión y hoy en día, tendría que dirigirse también al uso de aplicaciones TIC.

6º Finalmente el estudio hace referencia al uso de las tecnologías de la información en la salud desde la perspectiva de la comunicación. Si miramos a nuestro alrededor casi todo el mundo se ha metido en Internet para saber sobre una determinada enfermedad, hasta mis padres lo han hecho y superan los 70 años. Sin embargo el informe arroja el dato (bastante increíble) de que sólo un 48,3% reconoce estas búsquedas. Por otro lado, en las redes sociales este dato baja hasta el 12,8%. Por tanto, no podemos perder de vista que hoy se busca información, lo que nos lleva a la siguiente pregunta, ¿dónde buscamos?
El consejo farmacéutico es uno de los buques insignia de la actual farmacia española, ¿por qué ese consejo no puede darse a través de otras vías diferentes a la presencial en la farmacia? Al día de hoy no tenemos una normativa que permita a las farmacias, de forma clara, tener una página web donde poder incluir información o enlaces de índole médico. Tampoco queda muy claro que la farmacia pueda tener un perfil en Facebook u otras redes abiertas a los ciudadanos.
Por ello, de la mano de este informe, podría comenzarse a avanzar, porque el ciudadano lo pide y el canal de información cada vez es menos presencial. Además, estar en las redes sociales o en Internet no tiene por qué estar reñido con la deontología tradicional farmacéutica.

En conclusión, ha de trabajarse para mantener la farmacia como establecimiento sanitario de referencia para los clientes/pacientes donde recibir consejo farmacéutico, con presencia en las redes sociales e Internet y utilizando las nuevas aplicaciones TIC que poco a poco van saliendo al mercado.

¿Puede tener la farmacia una página web?

Es una buena pregunta y tiene una difícil, o por lo menos, controvertida y compleja respuesta, que puede variar según normativas autonómicas, estatutos y reglamentos colegiales, por lo que el contenido de este post no es una respuesta absoluta a la pregunta que se intenta responder y, por tanto, es exclusivamente mi opinión personal.

No hay duda que la farmacia puede vender parafarmacia a través de Internet con otro nombre y, generalmente, en estos casos, la facturación va contra una sociedad mercantil separada de la farmacia. En estos casos la sección de parafarmacia, a través de esa sociedad, está abierta 24 horas, 365 días al año y para eso no precisa de autorización previa de sanidad, ni de los Colegios Profesionales. Nótese que en este caso no se pueden vender medicamentos.

El problema real surge con las farmacias que quieren mantener su nombre en la página web (incluso en el dominio), generándose de inmediato las siguientes preguntas: ¿tener página web se puede considerar publicidad? y, ¿vulnera la normativa farmacéutico-sanitaria?

Hace unos días me decía mi buen amigo @fjmataro que la normativa sanitaria siempre va por detrás de la realidad. Y es verdad. Si estudiamos la normativa sanitaria no encontraremos que esté prohibido (ni permitido) tener página web pero, tampoco se regula la presencia en las redes sociales (Facebook, linkedin, Twister…), posiblemente porque ambas cosas son “modernas” y la forma o estructura de la farmacia y su normativa reguladora sigue los principios y cánones del tiempo anterior a la era 2.0. Sin ánimo de crear controversia sobre este tema, la problemática de si se puede tener o no página web debe abordarse desde varias perspectivas, dependiendo del contenido de la página:

1º Si sólo se incluye información general (a modo de páginas blancas o amarillas: es decir, nombre de la farmacia, dirección y teléfono) En este caso entiendo que no hay publicidad y, por tanto, es posible tener la página web puesto que es una forma de dar acceso a información básica sanitaria a la población. Sería el equivalente a las páginas amarillas o listines telefónicos, que no se cuestionan cuando se incluyen sólo datos identificativos de la farmacia. Lo que se hace en este caso es volcar el contenido tradicionalmente en papel al soporte digital online.

2º Si en la página web se incluye información más completa, es decir, además del punto anterior se añade la carta de servicios (como que se asesora en nutrición, parafarmacia, que tiene un horario continuado, que se hace atención farmacéutica…), en este caso los Colegios Profesionales pueden considerar que es publicidad y tendría el mismo tratamiento que si se pone esa información en las páginas amarillas, en una revista profesional, en un cartel de fiestas o en un calendario. No debemos olvidar que, al fin y al cabo, la página web es una herramienta para posicionarse en el mercado y que es altamente efectiva si está bien hecha, ya que es un anuncio puesto 365 días al año, durante 24 horas, accesible desde cualquier punto de España (y extranjero).
En estos casos, mi recomendación es que, antes de publicar la página web, se revise primero si hay normativa autonómica sobre el particular (por ejemplo sí existe en Galicia) y, también, si el Colegio Profesional al que se pertenece tiene, ya sea en sus estatutos o reglamentos, alguna limitación para la realización de la publicidad. En ocasiones habrá que solicitar autorización y ello por la especial consideración que tiene la farmacia en la normativa actual. Además, hay que hacer una consideración importante, esta regla se aplicará aunque la farmacia tenga un dominio diferente al nombre del titular de la botica (por ejemplo, si la farmacia se califica con el nombre del barrio en el que está situada, o la calle o del edificio conocido, etc)

3º Si la farmacia además utiliza la web como plataforma de venta (nunca para medicamentos, puesto que está prohibido por la Ley de Garantías y Uso Racional del Medicamento) se aplicaría la misma regla anterior y, además,hay que hacer especial hincapié en que se vele por la aplicación de la Ley de Servicios de la Sociedad de la Informacion y de Comercio Electrónico y de Ley Orgánica de Protección de Datos.

Finalmente, debe recordarse que la página web de la farmacia nunca debe usarse para publicitar fórmulas magistrales y que la publicidad de medicamentos y productos sanitarios tienen sus especialidades de acuerdo con lo previsto en la Ley de Garantías y Uso Racional del Medicamento, que han de ser respetadas.
.