¿De qué me tengo que preocupar si mi farmacia está en redes sociales?

Cuando la farmacia decide adentrarse en las redes sociales debe pensar por qué quiere estar, qué red se ajusta más a sus necesidades y qué busca con ello, porque dependiendo de la respuesta la política de acción es diferente y las obligaciones legales también. Sobre las primeras Inma Riu @inmariu y Gema Herrerías @A5farma son grandes asesoras en el mundo farmacéutico, sobre la legalidad vamos a dar cuatro pinceladas.

¿Qué ley es la que tengo que tener en cuenta? Depende de qué persigue la farmacia con su presencia y cómo lo canaliza:

1. Vender
En ese caso suele haber una tienda online, hay datos de clientes (con las obligaciones derivadas de la LOPD), hay comercio electrónico (con la Ley de Servicios de Sociedad de la Información y comercio electrónico), hay cookies (también con su norma). Además, deben mediar contratos con la entidad bancaria y con la empresa transportista, deben de existir condiciones de venta y devolución ampliamente meditadas, hay formularios que debe de tener unos requisitos, etc….
En definitiva, todo ello comporta la adopción de medidas legales. No vale decir «pruebo y será mala suerte que me pillen», porque recuerda que la ley de Murphy existe

2. Promocionar productos
Aquí ha de prestarse especial cuidado al producto y lo que se dice de él. Es necesario cumplir con la normativa de publicidad y de competencia. Es recomendable tener una buena relación con el proveedor, intentando crear sinergias en las promociones con el laboratorio, lo que en muchos casos vendrá revestido de los consiguientes contratos. Debe tenerse un banco de fotos propias o autorizadas y no vale copiar la que el laboratorio tiene en su página web a menos que lo autorice expresamente.

3. Informar sobre el producto desde la perspectiva de la salud
Normalmente se hace a través de blogs, que deben reunir unos requisitos legales, y de foros. En estos casos hay que tener especial cuidado con lo que se dice porque no debe olvidarse que el producto pertenece a un laboratorio, que ha invertido en investigación, desarrollo y publicidad. Hay que apostar por la prudencia, sobre todo cuando se trata de productos destinados a una determinada patología y no debe olvidarse que en estos foros, aunque se trata de redes sociales y todo parezca que queda en el aire, el farmacéutico actúa como profesional sanitario y, por tanto, está sometido a todas las normas médico-farmacéuticas, que debe conocer para tener la seguridad de hacer las cosas bien.

4. Resolver dudas de clientes.
Ligado con el apartado anterior si lo que se busca es dar consejo ha de tener en cuenta que el farmacéutico es farmacéutico (parece de perogrullo pero, por ejemplo, no se debe meter en materias exclusivas de médicos) por lo que debe tener claro cuáles son sus competencias. Además, en estos casos ha de respetarse la intimidad de los pacientes y no publicar sus datos personales (entre los que está su email o su nickname)sobre todo si del consejo se puede inducir una enfermedad. Por tanto, en estos casos está en juego la normativa de protección de datos e intimidad, así como la normativa farmacéutica y médica.

Por último, un recordatorio. No es necesario ni obligatorio que todas las boticas tengan perfil en Facebook, cuenta en Pinterest o página web con ecommerce y blog, por el contrario cada farmacia tiene que pensar su estrategia y para ello es preciso que conozca su clientela, a quién se dirige y hacia dónde quiere ir. No hay soluciones unívocas para todas las farmacias como tampoco los aspectos legales de cada estrategia son iguales en todas ellas, por lo que para evitar problemas lo mejor es tener tener ideas claras y una buena asesoría.