Quiero donar la farmacia a uno de mis hijos, pero ¿qué pasa con los demás?

Cuando el titular de la farmacia decide jubilarse tiene la duda de si o transmitir o donar la farmacia. La solución no es unívoca porque depende en gran medida del tema impuestos, de cuántos hijos tiene farmacéuticos y de su situación económica.

Si se decide a donar se plantea una situación interesante: ¿pueden los hermanos impugnar esa donación?

Pensemos en esos casos (que todos conocemos) donde el bien patrimonial importante del titular es la oficina de farmacia, siendo el resto de los bienes, si los hay, de menor cuantía. Además, ocurre también que todos los hijos no estudian Farmacia, por lo que la posibilidad de donar o trasmitir la farmacia a todos ellos es inviable desde el punto de vista legal, dado que la titularidad y la propiedad deben ir de la mano.

No hay duda que el titular puede donar la farmacia a uno de sus hijos en cuanto que es de su propiedad, pero esto tiene una limitación prevista en el Código Civil que afecta al futuro. Dice el art. 636 «No obstante lo dispuesto en el artículo 634, ninguno podrá dar ni recibir, por vía de donación, más de lo que pueda dar o recibir por testamento. La donación será inoficiosa en todo lo que exceda de esta medida.”

Esto significa que los hijos del titular de farmacia no pueden verse perjudicados económicamente al tiempo de la sucesión porque éste decidiera en vida donar toda la farmacia a uno de ellos, el que estudió la carrera de Farmacia.

Entonces, ¿qué pasa?:

1. Antes del fallecimiento la donación tiene plenos efectos dado que sólo procede determinar los bienes de la herencia y liquidarla cuando se produce la muerte. Por tanto, mientras siga vivo el padre, la farmacia podrá ser explotada por el hijo donatario, sin que los demás puedan reclamar en este momento nada. En este sentido debe quedar claro que la donación realizada en vida es plenamente válida y eficaz.

2. Una vez fallece el padre la cosa cambia. Aquí es donde deben traerse a colación los bienes del fallecido y no sólo los actuales sino también los que haya donado a sus hijos en vida. Con todo ello ha de procederse a hacer la liquidación de la herencia, pero debe quedar claro que la propiedad de la farmacia que tiene ya uno de los hijos no puede tocarse por sus hermanos, porque se donó en vida. Es decir, el padre al donar se aseguró que la farmacia fuera en el futuro explotada por el hijo y no vendida como un bien más de la herencia.

3. Sin embargo hay un pero, que es el siguiente. Si los bienes aparte de la farmacia son escasos y la herencia de los hijos no farmacéuticos se queda diezmada, lo que estos pueden hacer es reclamar al hijo que recibió la farmacia una compensación. En este sentido el CC dice en el art. 654 que “Las donaciones que, con arreglo a lo dispuesto en el artículo 636, sean inoficiosas computado el valor líquido de los bienes del donante al tiempo de su muerte, deberán ser reducidas en cuanto al exceso; pero esta reducción no obstará para que tengan efecto durante la vida del donante y para que el donatario haga suyos los frutos. Para la reducción de las donaciones se estará a lo dispuesto en este capítulo y en los artículos 820 y 821del presente Código.” La consecuencia directa de este precepto es que el hijo que recibió la farmacia seguirá como propietario de la farmacia pero deberá pagar a los hermanos por lo que recibió de más y, en este caso, el gran problema siempre es la valoración de la farmacia (ver mi post sobre el tema) y cómo se paga a los hermanos.

4. Para evitar esta situación hay una salida inteligente (y muy recomendable) que es la otorgación de testamento por parte del farmacéutico donante. En el testamento se puede dejar reflejado cómo debe compensarse a los hermanos no favorecidos con la donación y esto puede ser en dos momentos, en vida del otorgante o una vez haya fallecido. Es decir, con el testamento se puede resolver la situación en vida o dejar puestas las reglas para la compensación en el futuro, constituyendo en este caso la voluntad del padre farmacéutico donante.

Si quieres un consejo más personal, no dudes en contactar conmigo en el correo: isabel.marin@farmaciayderecho.com