¿Es posible la fórmula del vending para los medicamentos?

Llevamos unos días muy movidos con las reflexiones que, desde todos los ámbitos, se están realizando en torno al Proyecto de Ley de Servicios Profesionales. Se habla de entrada de cadenas e incluso de liberalización, aunque si uno le dedica cinco minutos al Proyecto se da cuenta que no se habla en ningún momento de la tan temida, traída y llevada liberalización de las farmacias.

Pero dado que parece que todo puede valer (aunque no es así) traigo a colación una cuestión que me han preguntado y que me parece interesante a la par que inquietante: ¿puede hacerse vending de medicamentos?

La palabra vending, un neologismo de origen inglés, hace referencia al suministro mediante máquinas expendedoras accionadas de forma mecánica previo pago, que están operativas durante 24 horas y que, al día de hoy, tienen bebidas calientes y frías, snacks, catering (incluso alimentos congelados), cebo, flores, tabaco, recogida de envases (sobre todos en otros países). Pero también se pueden suministrar productos de higiene, artículos de fotografía, video y películas, revistas y periódicos, sellos, tickets y billetes.
Según Wikipedia, las primeras máquinas de vending se desarrollaron en Inglaterra ya en el siglo XVII al objeto de despachar tabaco y goma de mascar y es constatable su evolución imparable, lo que en el sector de la farmacia puede generar algún temor.

¿Podrían venderse medicamentos en estas máquinas expendedoras? La contestación es rápida: No.
La respuesta tiene su base en la Ley de Garantías y Uso Racional del Medicamento que dice, de forma expresa, que: “La custodia, conservación y dispensación de medicamentos de uso humano corresponderá exclusivamente:
a) A las oficinas de farmacia abiertas al público, legalmente autorizadas.
b) A los servicios de farmacia de los hospitales, de los centros de salud y de las estructuras de atención primaria del Sistema Nacional de Salud para su aplicación dentro de dichas instituciones o para los medicamentos que exijan una particular vigilancia, supervisión y control del equipo multidisciplinar de atención a la salud”. Cualquier otro local queda totalmente excluido.

Por tanto no pueden ponerse máquinas de vending con medicamentos como si de bebidas refrescantes se tratara. Pero ni siquiera podrían venderse medicamentos en máquinas de vending en los establecimientos previstos en la Ley de Garantías porque se exige en las oficinas de farmacia la intervención del farmacéutico quien, además de responsable de la dispensación de medicamentos a los ciudadanos, ha de velar por el cumplimiento de las pautas establecidas por el médico responsable del paciente en la prescripción, y cooperará con él en el seguimiento del tratamiento a través de los procedimientos de atención farmacéutica, contribuyendo a asegurar la eficacia y seguridad de los medicamentos. Por tanto, difícilmente puede compaginarse la intervención del farmacéutico con la máquina de vending, como tampoco será posible consultar al farmacéutico y que éste haga un seguimiento o de un consejo, si el cliente trata con una máquina.

La Ley de Garantías no habla de vending, sólo de forma expresa prohíbe la venta por correspondencia y por procedimientos telemáticos de medicamentos y productos sanitarios sujetos a prescripción médica, pero la venta a través de máquinas expendedoras es cosa diferente. Tampoco es venta a domicilio o a distancia.
Pero a pesar de la falta de mención expresa, al día de hoy, ningún medicamento puede venderse en una máquina, ni siquiera los no sujetos a prescripción médica por la necesaria intervención del farmacéutico en la dispensación.

La labor del farmacéutico es, por consiguiente, mucho más que la mera dispensación. Hay un valor añadido incuestionable: vela por el bienestar fármaco-sanitario del paciente. Por eso la farmacia es un establecimiento sanitario, tiene su normativa específica y así hay que defenderla.