Pan sin gluten y servicios en la farmacia con la venia de Napoleón

Vender pan sin gluten en la farmacia es una noticia reciente y todavía no sé si me gusta o no. Sólo sé que supone un cambio llamémosle interesante en los derroteros de la farmacia con el beneplácito de la Administración.

Siempre he dicho que en la farmacia se pueden hacer muchas cosas, que está desaprovechada como establecimiento sanitario y que, en gran medida, la culpa es de la normativa y de la Administración, si bien siempre hay por dónde escaparse para hacer, como se hacen, cada vez más cosas en la farmacia en aras de la salud pública.

Pan sin gluten. Farmacia. www.pixabay.com

Hay Comunidades Autónomas más o menos restrictivas con la implantación de nuevos servicios, pero lo que es cierto es que hay que hacer algo porque vienen desde fuera de España pisando con fuerza y con ganas de hincar el diente en lo que ahora salva a la farmacia, que es la parafarmacia, ya que con el medicamento el ganar cada vez es menor y no parece que vaya a cambiar la estrategia política, muy al contrario los fantasmas de las subastas andaluzas en otras Comunidades Autónomas comienzan a hacer acto de presencia, al menos política.

Sin ir más lejos Sephora, esa cadena de pintalabios y maquillaje que ha avanzado en España al cobijo de El Corte Inglés, avanza en su estrategia de expansión en el mercado español con la “parafarmacia Sephora”. Ni que decir tiene que ellos disponen de un capital y una estrategia empresarial que no tiene en ningún caso la farmacia, aunque esta cuente con un personal de primera línea, con gran formación y el cariño de la gente. De vender sombras de ojos a medicamentos sin receta sólo hay un paso (normativo).

sephora

En este escenario no me parece mal que se venda pan sin gluten del día para dar un servicio a los celiacos pero se me hace cuesta arriba pensar que mi boticario de toda la vida tenga que reinventarse así, vendiendo pan, como si fuera una gasolinera (que también están deseosas de vender medicamentos sin receta).

Pues bien, no creo que vender pan sin gluten del día (ese crujiente, que llena todo de migas) sea una actividad profesional sanitaria por sí sola (con todo mi respeto a los panaderos, pero ellos no han estudiado durante 5 años una sólida y difícil carrera como es la de farmacia.)

Soy consciente que la farmacia está muy tocada, sobre todo en sitios como la Comunidad Valenciana, que es donde empieza esta experiencia, en la que los impagos sí son “el pan nuestro de cada día”. Pero igual hay que poner un poco de sentido a todo esto o al menos decir algunas cosas claras. Como siempre digo, esta es mi opinión.

    1. Posiblemente no se tendría que vender pan gluten si las farmacias cobraran por los medicamentos que han dispensado, que es realmente su producto y su negocio. Los retrasos en el pago de las recetas por la Administración no se pueden tapar con un “permiso” para vender pan con todos los parabienes administrativos. La Administración tiene obligación de cumplir con su obligación que es el pago de la factura farmacéutica y no dar migajas como la venta del pan que no es algo propio de la farmacia.
    1. El problema de los celiacos es un hecho incuestionable y está bien que la farmacia esté de su lado, pero si la empresa privada no vende ese pan al precio que se demanda es porque no sale rentable. Lo lamento, son las reglas de la oferta y la demanda y creo que la farmacia no puede ser panadería para perder, salvo que la Administración subvencione este pan, pero eso es “harina de otro costal” (y creo que los afectados van por ahí). Como he dicho muchas veces, la farmacia además de establecimiento sanitario es un negocio, aunque pueda sonar fuerte para algunos.
    1. Si hoy se da cobijo en la farmacia al pan sin gluten no hay razón para que no se venda el vino (los médicos recomiendan una copita en las comidas), el aceite de oliva (nuestro oro líquido perfecto para el colesterol), las naranjas (de Valencia o no, a tope de Vitamina C) o, si llevamos todo al extremo, no habría inconveniente para vender atún o sardinas, por su alto contenido en omega3. Está claro que la farmacia, desde mi punto de vista, no es un supermercado, es algo mucho mayor y mejor (o al menos distinto), es un establecimiento sanitario y es lo que debe defenderse.
    1. Me dice un farmacéutico que esto antes ya se hacía, que la farmacia debe dispensar el pan sin gluten porque no hay medicamentos para curar esta intolerancia. Yo subo los hombros y digo: la coca cola se creó y se empezó a vender en farmacia, pero no por eso me parece que sea el sitio donde ir a comprarla. ¿Dónde ponemos el límite? Sobre esto hablaré en la Jornada de El Correo Farmacéutico el día 29 junio de este año, que no te puedes perder.
    1. Además, si seguimos incorporando productos de uso diario como el pan o el aceite, ¿cómo se puede justificar la planificación farmacéutica? Hay que tener cuidado. Los panaderos enseguida lo han dicho y se ha tenido que llegar a un acuerdo con ellos (pero pensad que con un hiper u otros colectivos más fuertes ese acuerdo no sería posible)
    1. Traigo ahora a colación la normativa, esa que se aplica en todas las Comunidades Autónomas como marco porque es nacional, que es la Ley regulación de Servicios de la Oficina de Farmacia, y por más que la leo me cuesta ver que la farmacia se pueda convertir en un supermercado, porque gira en torno al medicamento (éste queda bien definido en la Ley de Garantías), la colaboración con la Administración, la salud .
    1. He leído que se puede vender pan porque hay vacío normativo. Pues bien, en este punto discrepo y voy a echar la culpa de ello a Napoleón.

Napoleón

Sí Napoleón, porque nuestro Derecho se base en la codificación francesa de Napoleón y, de acuerdo con ella, lo que no está contemplado no se puede considerar permitido (como en el sistema anglosajón). Por ello, si queremos encajar el pan en la botica debemos interpretar lo que hay y justificar que con ello puede venderse el pan sin gluten. Alegar vacío normativo para vender pan sin gluten o cualquier otra cosa, desde mi punto de vista no es de recibo y todo ello con la venia de Napoleón.

Por último, es un hecho que la farmacia necesita otras vías de ingresos diferentes al medicamento (cuyo precio está en caída libre) y para que todo se haga con todas las de la ley, con seguridad, se necesita una normativa clara.

Desde mi punto de vista, igual que se modifican leyes todos los días, necesitamos una pequeña modificación normativa (uno/dos artículos) y con eso todo quedaría más claro en materia servicios. Pero yendo más allá, debemos pensar cuál es el futuro de la farmacia, por eso ha de empezarse a hablar en serio de otras formas de retribución si no se quiere terminar como una gasolinera o un supermercado, en cuyo caso se habría esfumado por muerte natural pero inducida la farmacia española, a pesar de tener un modelo envidado fuera de nuestras fronteras.

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Autor: Isabel Marín Moral

Abogada especializada en Derecho Farmacéutico, protección de datos y nuevas tecnologías.

1 opinión en “Pan sin gluten y servicios en la farmacia con la venia de Napoleón”

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